EL HEXAGONO
Publicado
en 21 de octubre de 2018
Por Mamen Solanas (*)
Este año pasó por Guadalajara la versión
dramatizada de Una habitación propia, dirigida por María Ruiz e
interpretada de manera excelente por Clara
Sanchis. El primer
gran ensayo del feminismo llegó a la única sala pequeña de teatro
que tenemos en Guadalajara, sin perjuicio de los bares y locales de la
ciudad que abren a menudo sus puertas a monólogos y pequeñas
representaciones. La obra de Virginia Woolf, que no acaba hablando de las
novelistas, sino de la necesidad de su independencia económica, refiere
importantes escritoras del ámbito anglosajón como Jane Austen o
las Brontë. Digamos que en la nómina de escritoras célebres ha jugado mucho el
interés de cada país. El mundo francés cuenta con Marguerite Durasy Simone de Beauvoir, y el
italiano, con escritoras como Natalia
Ginzburg, Elsa Morante o
la escritora sarda Grazia Deledda, premio Nobel de Literatura. La
escritora marroquí Fatima
Mernissi nació
en un harem de Fez pero acabó dando clase en la Universidad de Rabat. Sin
embargo, algunos países todavía no incluyen como célebre a ninguna mujer
escritora y, por su puesto, las mujeres carecen de una habitación propia.
En España hay una gran escritora de
actualidad que se ha embarcado ni más ni menos que en una versión moderna
de los episodios nacionales y me refiero a la gran novelista Almudena Grandes. Entre
las clásicas y ya muy reconocidas novelistas del siglo XX tenemos a Carmen Laforet, Carmen Martín Gaite o Josefina Aldecoa. Nuestra
nómina es amplísima (destaco a Belén
Gopegui, quien
ha trabajado además para que los nombres de escritoras se conozcan y se
reconozcan) y casi puede decirse que aunque reciban menos premios y sigan
estando menos presentes en los jurados, a día de hoy escriben más mujeres
que hombres. A estas se añaden otras grandes mujeres que compaginaron y
compaginan su trabajo de escritoras con el de periodistas y articulistas,
desde Emilia Pardo Bazán o Carmen de Burgos a Maruja Torres y Elvira Lindo.
Guadalalajara tiene a Clara Sánchez,
ganadora de los premios Nadal y Planeta y, atrás en el tiempo, acogimos a
una monja célebre: Santa Teresa de Jesús, cuya vida fue también traída y
llevada a los teatros. Dramatizada por Juan Mayorga en La lengua en pedazos, que le vale el Premio Nacional de Literatura Dramática en 2013,
fue representada por la misma actriz que encarnó a Virginia Woolf en
la más arriba citada puesta en escena. Santa Teresa funda,
entre otros muchos, un convento en Pastrana aunque muere sin publicar
ninguna de sus obras. Es precisamente la fecha de su nacimiento la que se
ha elegido como referencia para celebrar desde hace un par de años “El Día
de las escritoras”, siendo el primer lunes cercano al cumpleaños de la santa:
15 de octubre. Interés hay por recobrar figuras de mujer y también
mujeres muy dispuestas a hacerlo. En quienes les escribe, tienen a una de
ellas, aunque creo que el mejor camino es recuperarlas entre todos. La
Historia es un armario que hay que tener ordenado y abierto y debemos
colaborar en que no falte el honor a la verdad ni la mitad de las
protagonistas.
Me preguntaba mientras
pensaba en la forma que iba a dar a esta contribución si las poetas
estaban incluidas entre las escritoras. La poesía siempre es un mundo
aparte que quiere acercarse a nuestros mundos, así que, yo, por lo menos,
voy a tenerlas en cuenta y no quiero cerrar este artículo sin mencionar
algunas de las grandes poetas que tenemos en nuestra lengua a uno y otro
lado del océano: la cubana Dulce
María Loynaz, la
nicaragüense Gioconda Belli, las chilenas Gabriela Mistral y Teresa Wilms, las
argentinas Alejandra Pizarnik y Alfonsina Storni o
las uruguayas Idea Vilariño y Juana
de Ibarbouru, por citar
solo unas cuantas; del nuestro, Blanca Andreu, Gloria
Fuertes, Almudena Guzmán, Francisca Aguirre, Ernestina
de Champourcín o la jovencísima Ángela Segovia encabezan una lista amplísima.
Poetas tiene también Guadalajara que,
para ser una ciudad de provincias, tiene su propio festival de poesía
organizado por una de ellas: Gracia
Iglesias. Y
no quiero dejar tampoco de lado a nuestras escritoras de teatro,
género precisamente con el que he empezado este escrito. Dramaturgas con
nombres de mujer están llenando carteleras con piezas teatrales, a menudo
dirigidas por ella mismas: Laila
Ripoll, María Velasco, Lola Blasco, Denise Despeyroux o las ya consolidadas Angélica Liddell, Yolanda Pallín e Itziar Pascual. En los últimos años las obras de
teatro se publican con bastante agilidad gracias a la nueva oleada
de editoriales especializadas en la publicación de obras de teatro, pero
esa es ya otra historia y vamos a dejarla para otra ocasión. Hoy
celebremos que tenemos escritoras, y muchas. Y que la mejor bandera que podemos
alzar es que nuestras bibliotecas, públicas y personales, estén repletas
de ellas, como arma cargada de futuro.
(*) Mamen Solanas, Guadalajara 1977, La definen tanto sus quehaceres literarios (un doctorado en
Filología Española e Hispanoamericana), como sus sueños (como dice un poema suyo: Todo lo
que quiere tiene la edad de un mundo). Compagina la docencia con la investigación y la creación poética. Partiendo de sus investigaciones acerca
de los movimientos de vanguardia y su experiencia con la poesía, experimenta en
el terreno de la voz y el cuerpo poético. Ha publicado varios artículos en
torno al Futurismo y la Poética de la Vanguardia, así como los libros La poética Futurista (2011) y La Poética de la Vanguardia:
el Silencio y el Ruido en el devenir del verso libre (2011). Su obra poética Vudú desde la habitación de al lado(2016)
y Poemas del té (2017) ha sido publicada recientemente con Astrolabio Editorial.
LINK a: El hexagono.wordpress.
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