12/9/13

Ocho segundos de Nicanor Parra

ELECTROCUCIÓN. Parra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado (Roberto Bolaño).

Ocho segundos de Nicanor Parra 

por Roberto Bolaño 
(Prólogo del catálogo de la exposición de Parra que se inaugura hoy en Madrid).2001

..... Sólo estoy seguro de una cosa con respecto a la poesía de Nicanor Parra en este nuevo siglo: pervivirá. Esto, por supuesto, significa muy poco y Parra es el primero en saberlo. No obstante, pervivirá, junto con la poesía de Borges, de Vallejo, de Cernuda y algunos otros. Pero esto, es necesario decirlo, no importa demasiado.
..... La apuesta de Parra, la sonda que proyecta Parra hacia el futuro, es demasiado compleja para ser tratada aquí. También: es demasiado oscura. Posee la oscuridad del movimiento. El actor que habla o que gesticula, sin embargo, es perfectamente visible. Sus atributos, sus ropajes, los símbolos que lo acompañan como tumores son corrientes: es el poeta que duerme sentado en una silla, el galán que se pierde en un cementerio, el conferenciante que se mesa los cabellos hasta arrancárselos, el valiente que se atreve a orinar de rodillas, el eremita que ve pasar los años, el estadístico atribulado. No estaría de más que para leer a Parra uno contestara la pregunta que se hace y nos hace Wittgenstein: "¿Esta mano es una mano o no es una mano?". (La pregunta debe uno hacérsela mirando su propia mano).
..... Me pregunto quién escribirá ese libro que Parra tenía pensado y que nunca escribió: una historia de la segunda guerra mundial contada o cantada batalla tras batalla, campo de concentración tras campo de concentración, exhaustivamente, un poema que de alguna forma se convertía en el reverso instantáneo del "Canto general" de Neruda y del que Parra sólo conserva un texto, el "Manifiesto", en donde expone su ideario poético, un ideario que el mismo Parra ha ignorado cuantas veces ha creído necesario, entre otras cosas porque para eso, precisamente, están los idearios: para dar una vaga idea del territorio inexplorado en el que se internan, y no muy a menudo, los escritores verdaderos, pero que a la hora de los riesgos y peligros concretos sirve de muy poco.
..... El que sea valiente que siga a Parra. Sólo los jóvenes son valientes, sólo los jóvenes tienen el espíritu puro entre los puros. Pero Parra no escribe una poesía juvenil. Parra no escribe sobre la pureza. Sobre el dolor y la soledad sí que escribe; sobre los desafíos inútiles y necesarios; sobre las palabras condenadas a disgregarse así como también la tribu está condenada a disgregarse. Parra escribe como si al día siguiente fuera a ser electrocutado. El poeta mexicano Mario Santiago, hasta donde sé, fue el único que hizo una lectura lúcida de su obra. Los demás sólo hemos visto un meteorito oscuro. Primer requisito de una obra maestra: pasar inadvertida.
..... Hay momentos en la travesía de un poeta en la que a éste no le queda más remedio que improvisar. Aunque el poeta sea capaz de recitar de memoria a Gonzalo de Berceo o conozca como nadie los heptasílabos y endecasílabos de Garcilaso, hay momentos en que lo único que puede hacer es arrojarse al abismo o enfrentarse desnudo ante un clan de chilenos aparentemente educados. Por supuesto, hay que saber atenerse a las consecuencias. Primer requisito de una obra maestra: pasar inadvertida.
..... Un apunte político: Parra ha conseguido sobrevivir. No es gran cosa, pero algo es. No han podido con él ni la izquierda chilena de convicciones profundamente derechistas ni la derecha chilena neonazi y ahora desmemoriada. No han podido con él la izquierda latinoamericana neostalinista ni la derecha latinoamericana ahora globalizada y hasta hace poco cómplice silenciosa de la represión y el genocidio. No han podido con él ni los mediocres profesores latinoamericanos que pululan por los campus de las universidades norteamericanas ni los zombis que pasean por la aldea de Santiago. Ni siquiera los seguidores de Parra han podido con Parra. Es más, yo diría, llevado seguramente por el entusiasmo, que no sólo Parra, sino también sus hermanos, con Violeta a la cabeza, y sus rabelesianos padres, han llevado a la práctica una de las máximas ambiciones de la poesía de todos los tiempos: joderle la paciencia al público.
..... Versos tomados al azar. Es un error creer que las estrellas puedan servir para curar el cáncer, dijo Parra. Tiene más razón que un santo. A propósito de escopeta, les recuerdo que el alma es inmortal, dijo Parra. Tiene más razón que un santo. Y así podríamos seguir hasta que no quedara nadie. Les recuerdo, de todas maneras, que Parra también es escultor. O artista visual. Estas puntualizaciones son perfectamente inútiles. Parra también es crítico literario. Una vez resumió en tres versos toda la historia de la literatura chilena. Son estos: "Los cuatro grandes poetas de Chile/ Son tres/ Alonso de Ercilla y Rubén Darío".
..... La poesía de las primeras décadas del siglo XXI será una poesía híbrida, como ya lo está siendo la narrativa. Posiblemente nos encaminamos, con una lentitud espantosa, hacia nuevos temblores formales. En ese futuro incierto nuestros hijos contemplarán el encuentro sobre una mesa de operaciones del poeta que duerme en una silla con el pájaro negro del desierto, aquel que se alimenta de los parásitos de los camellos. En cierta ocasión, en los últimos años de su vida, Breton habló de la necesidad de que el surrealismo pasara a la clandestinidad, se sumergiera en las cloacas de las ciudades y de las bibliotecas. Luego no volvió a tocar nunca más el tema. No importa quien lo dijo: La hora de sentar cabeza no llegará jamás.
en Las Ultimas Noticias
Miércoles 25 de abril de 2001

7/9/13

Inédito de Pedro Montealegre

(poeta chileno residente en Manises)


2

La vanidad y su pequeño hilo de aceite. Creo que invento cosas, hincho el pecho y me sale un gorrión aleteando de los testículos, una flema transparente parecida a una medusa. No es extravagancia. Es simplemente mirar. Cuando deserto y me harto de
paracetamol o antibióticos me imagino que son gajos de una mandarina, creo que invento cosas nuevas, viene un libro reptando, se ríe de mí, me quedo con el epigastrio y el esternón a dos manos. El problema es el mal. Creo que invento. El error se tuerce en las uñas mientras escribo. No me traiciono al decir mesa a mesa, silla a silla, hombre enfermo a hombre. Ojalá hubiera nieve. Pero seca. Hielo de aislapol como si alguien moliera los dientes de un caballo. Tengo la imaginación por los suelos. Escribo como todo el mundo. No hay trabajo. No es el escapismo de Houdini. Creo que invento cosas pero la muerte husmea. Afuera de mi cueva hay aire puro. No me gusta la atadura, ni la pronunciación de ese negro. Es mentira, afuera la cola de desahuciados camina hacia el final. Escribo como todos. No hay trabajo. Un índice en mi pecho traza una cruz con pomada de mentol.

( inédito)
por cortesía de Viktor Gómez

4/9/13

Ana Alvarez-Errecalde. Tallas


“TALLAS” es una instalación de una tienda ficticia dónde se exponen unos cincuenta trajes/cuerpos de mujeres de edades, razas y tallas diferentes. Es común ver publicidades dónde las mujeres se cosifican, se presentan como objetos a adquirir o como accesorios que confieren determinado estatus . Esta exposición surge de la necesidad de dar una imagen sincera que confronte tanta publicidad que exhibe millones de imágenes distintas de una sola mujer, la perfecta.“TALLAS” parte de fotografías no retocadas que permiten ver arrugas, cicatrices, pelos, bellas "imperfecciones" de los cuerpos que crecen, aman, sufren, viven.
"TALLAS" nos invita a ponernos en la piel del otro a indagar en lo que nos impide mostrarnos como somos e ironiza en el valor que tenemos como individuos una vez que todo, específicamente nuestra propia naturaleza, se agrega a los haberes del mercado.“TALLAS” incita a la reflexión sobre el trato que se le da en nuestra sociedad al cuerpo "femenino". Indaga en el resultado de la cosificación. Permite la visualización de las “marcas” no comerciales sino reales, las cuales permanecen como tabú en las estandarizaciones de belleza. A través del arte se cuestiona el valor de la vida en función de parámetros tan arbitrarios como son nuestro lugar de origen y las apariencias.

Ana Alvarez-Errecalde: más info en su pagina web aqui

2/9/13

Irse. Antonio Orihuela

narración primera

elementos de producción crítica


 Nunca termino de irme aunque cada vez me parece todo más ajeno, más chico y limitado en lo esencial mientras el pueblo continúa desperezándose como un gigante que hubiera dormido cien años y ahora despertara destrozando unas ropas que se le han quedado pequeñas.

Yo fui el primero de la familia que empezó a irse, y digo empezó porque todos, pasados y presentes, terminábamos volviendo. Volvió Antonio de Orihuela “el camellero”, mote que trajo de Arequipa, de donde aún no termino de explicarme cómo llegó cargado con un barco de llamas que soltó en el Coto de Doñana con la esperanza de poder venderlas no sé si como animales de tiro o como bestias exóticas y que se le fueron muriendo entre las fiebres de la marisma y un calor al que su naturaleza no debía estar del todo acostumbrada. Volvieron las fotos de los tíos en Santa Clara, cuando la guerra de Cuba, con una carta en la que el inventor de los campos de concentración agradecía a la familia los servicios prestados a la patria y la sangre derramada de sus hijos más queridos, los mimos que veinte años más tarde volvían a un nuevo matadero, esta vez en Marruecos, porque, como dijo su majestad borbónica, la carne de gallina sale barata.
También volvió el tío Antonio “Zaragoza”, que tocaba jotas con la nariz por un vaso de vino en las tabernas, y los abuelos, cabizbajos y sombríos para siempre, tras haber enterrado las ilusiones de varias generaciones en la batalla del Ebro… Cómo era la guerra, solía preguntarles de niño. No sé, hijo, yo solo disparaba sin apuntar ni nada, era la único que tenías que hacer si no querías que algún alférez dudara de tu patriotismo y te metiera un tiro por la espalda. Disparar y disparar hasta que te decían que pararas, no había más. También volvieron mis padres desde una playa cerca de Cullera y hasta había gente en el pueblo que, cuando tenía que salir de él, prefería hacerlo en taxi, aunque tuviera coche propio, por si no encontraban nunca más el camino de regreso solos.
Mucha gente emigró en los años sesenta buscando un futuro que se pareciera a lo que decían por la radio y se veía en el cine que era el futuro, pero el gigante dormido tuvo la suerte o la desgracia que decidieron traerle casi a su mismo sueño el sueño de los que escapaban hacia el norte buscando la prosperidad, y el gigante empezó a despertarse al ruido de las fábricas y la gente dejaba tirado el arado en el campo porque ese era, precisamente, lo que se veía en el cine que había que hacer para alcanzar el bienestar porque, la libertad, eso, era harina de otro costal. Así, cuando yo era niño, encontré un campo aún medio aletargado, un espacio que se contraponía al pueblo con claridad, con silencio, con un abandono que desapareció hace mucho, cuando el gigante olió el perfume de las fresas que entonces eran pequeñitas y silvestres y apenas si otro sueño como el que le contaban a los niños pobres de la posguerra cuando les decían que en Huelva había plátanos en el mercado, aunque nunca hubieran visto uno, aunque se ignorase a qué sabían los plátanos.
El campo era un sitio donde los niños proyectábamos largas excursiones en bicicletas por caminos solitarios y polvorientos donde apenas había ocasión para cruzarse con algún campesino de vuelta de las labores del campo, envuelto en su pañuelo mozárabe y cabeceando un cante de trilla tan monótono como el mismo paisaje amarillo y arrasado que nos circundaba y encajaba en los linderos de las veredas. Era fácil perderse en aquel laberinto de sendas y pinares abandonados. Había veces que lo conseguíamos, nos poníamos entonces nerviosos y buscábamos el aire de la marisma para orientarnos, el sol de poniente que debía proyectar la sombra de las bicicletas hacia el este para saber que, por alguna extraña puerta, terminaríamos subiendo alguna colina desde la que ya se divisaba el pueblo. No existía nada más. El único motivo que tenía la gente para ir a Huelva en el autobús que rodea aún hoy la desembocadura del Tinto, aunque ya sólo viajen en él magrebíes, rumanos y polacas, era el médico. A Huelva se iba de males o cuando se aproximaban los días de la Virgen, en septiembre, para comprar ropa que estrenar en el día grande. No existía nada más. No existía España, país que, cabezonamente, después, en la escuela, nos obligaron a reconocer y ubicar con todo lujo de detalles, montañas, ríos y bosques que por mucho que se empeñaran los maestros, no podían ser entonces si no repeticiones de papel de nuestro río rojo, nuestro Molino de Viento o nuestra Cañada del Peral. Desde aquella mole de barriza y eucaliptos se veía todo lo que para nosotros tenía sentido, desde allí, a veces, bajamos a toda velocidad asustados por el mundo o por Manolito el tonto y entrábamos al pueblo por la Friseta recién asfaltada y mutilada para siempre de sus aceras de cuarcitas y pizarras que, a grandes lajas transversales y arcos de medio punto de ladrillo rojo, hacían de puente entre la calle y las casas.

A mí, en la pobreza de entonces, me parecía hermosísimo mi pueblo. La disposición de sus calles y la arquitectura popular, de casas bajas, permitían vastas perspectivas radiales que terminaban siempre chocando contra la iglesia del pueblo que, aunque desplazada del centro geométrico, sugestionaba con esta idea en su majestuosidad. Más allá, el blancor de las fachadas conectaba directamente con el amarillo de las eras, las huertas salpicadas de verde y la honda profundidad de los pinares del fondo.

Ya por entonces el aire dejó de ser el que, años después, encontraría en los libros de Juan Ramón, otro aventurero infantil solo que en burro, casi por los mismos sitios que yo tan bien conocía. Huelva terminó por no quedar lejana y rosa. Las fábricas se multiplicaban y casi podíamos tocarlas con la punta de los dedos desde el embarcadero de Santa. Empezaron también los problemas pulmonares, la caída repentina del cabello, niños que desarrollaban extraños tumores, se extendió el bocio, cánceres hasta entonces desconocidos en la zona y un largo etcétera de enfermedades que las instituciones políticas ocultaban y la propaganda oficial liquidaba ante las expectativas industriales de la zona y los puestos de trabajo que, a miles, se iban creando. Como un mal menor, o tal vez como el precio que a la entrada en la modernidad debíamos pagar, todos hicimos un poco de cómplices para que el daño ecológico y medio ambiental pudiera ser minimizado en comparación con las indudables ventajas materiales que la contaminación estaba trayendo a los salones, los mueblesbares y las neveras de las casas de los, hasta ayer, oscuros campesinos de mi pueblo. Tal vez lo terrible de esto es que aún, incluso cuando ya sólo su rastro de muerte lenta sigue impregnando la vida, el viejo gigante despierto para tantas cosas sigue siendo igual de condescendiente con las fábricas y con la impunidad de sus humos venenosos. Quizás porque ahora los gases mefíticos estén más repartidos, quizás porque los que durante treinta años los sufrieron ya hayan desaparecido o estén a punto de hacerlo en estos mismos momentos, quizás porque el pueblo se haya renovado tanto que apenas quede ninguno de aquellos nombres míticos con que adorné mi niñez y que eran, para mí, referencias mucho más precisas que los confusos nombres con que habían rebautizado todas las calles tras la guerra, aunque la gente los ignorara hasta el punto de que, muchas veces, llegaban forasteros que nos preguntaban por una calle que ignorábamos donde estaba o si de verdad existía y luego resultaba ser la misma en la que estábamos.

Ha debido venir mucha gente desde entonces a vivir aquí porque ahora, lo extraño, es que alguien recuerde alguno de aquellos nombre mágicos que eran algo más que nombres, que nombraban la topografía, la especialización artesanal, el lugar por donde amanecía o por donde se iba uno a encontrar con una fuente. Buenavista, Escribanos, Aceña, El Pozo del Consejo, que a mí se me hacía de un tiempo en el que los campesinos y los marineros, la gente libre, se reunía en Asamblea a decidir cosas en común sobre su pueblo, un tiempo que desde luego no era el mío, que tampoco lo fue luego y que tal vez solo sea del tiempo donde madura la materia de los sueños. Si alguien había muerto en mi pueblo luchando por ellos desde luego nadie estaba para recordarlo, más bien, al contrario, en aquellos últimos coletazos del nacional catolicismo que a mí me tocó vivir, lo fácil era retener las caras de quienes contribuían gozosos a perpetuar la pesadilla retrógrada y feudal que, desgraciadamente, el gigante despierto pero analfabeto hasta las asas, solo fue capaz de reproducir y continuar como si incapaz de contestar a la pesadilla, hubiera decidido entrar en ella solo que, ahora, formando parte del cortejo de los monstruos.

Muchas veces pienso que de aquel pueblo apenas me queda el sabor de los helados de Salvador, el vino de naranja de Cosme Sáenz y los pastelitos que continúa haciendo mi tío Juan. Pero también es cierto que en él llené mi infancia y primera juventud, más allá de con sus visiones, con otras que acaso fueran más mías, los libros de la biblioteca que Pepe anotaba primorosamente y guardaba en una cajita hasta que yo aparecía de nuevo para renovar el préstamo, los tebeos de la imprenta de Salvador Borrero, el cine de los domingos de invierno, tras el baño y la aburrida misa de doce de donde los chiquillos salíamos escopetados hacia la Plaza del Marqués en busca de la mejor butaca en la que fascinarnos con las historias de los tres supermanes, Tarzán o algún forajido del oeste. Unas partidas de futbolín después y vuelta a la monotonía de toda la semana, solo rota por las largas vacaciones del verano y el tiempo entonces aún más inmenso con el que uno volvía a no saber bien qué hacer.

Daniel me habla de volver cuando estamos allí, pero, a mí, me parece que, en realidad, nunca nos hemos ido, aunque tampoco podamos ya volver a casa. Se lo comentó una noche de diciembre a Luis Felipe Comendador, el escritor y editor salmantino.
Mientras paseábamos, nos hizo detener frente a ese engendro que levantaron en la calle Andalucía y rememorando a Juan Ramón le miró y le dijo: Mira, Platero, en esta casa grande nací yo. Es extraño, la única casa que tengo, a medias con el banco, está en Mérida, y es también la que menos siento como mía. Mis casas son, en realidad, la casa de mis padres y la casa de mi abuela Trinidad, donde nací y donde me gusta contar a la gente que debo ser de los pocos que aún duermen en la misma habitación que le vio nacer, cuando vuelvo.

31/8/13

MaiL ART(istas) del siglo XX

A
ANDRZEJ DUDEK
jinetes apocalípticos
ATTILIO FORTINI
una silueta inquietante
ANNA BOSCHI
el signo temático
ANTONIO GOMEZ
el lápiz de espino
ANNIE
el puzzle
ABEL FIGUERAS
proyecto sorpresa
ALONSO BIOTE
materiales para implantes óseos
ARTURO FALLICO
marcos y remarcos
ANTONIO MURGA
el collage
ANTONIO ORIHUELA
faringe, laringe y tráquea
ANTONI MIRO
un taumaturgo de las imágenes
los objetos imposibles "o casi"
ANTONIO PEREZ
como un traje de gitana
ARTE A LE CARTE
el concretismo
ANTAL LUX
tipografía satírica
ARTO POSTO
la repetición
ASHLEY PARKER OWENS
global mail
ANGELA SERNA
texturas
poética visualizable
ATELIER BONANOVA
la televisión explosionada
ANTHONY GEFROY
trenes
ALESSANDRP CECCOTTO
fluxux
B
BRUNO TALPO
la emoción
BUZ BLURR
la hoja perforada
BARTOLOME FERRANDO
la acción plástica como poema
BAUDHIN SIMON
    pig mail dadaart
BIRGER JESCH
fotografía
BRUNO POLLACCI
  la composición
BILLY CURMANO
but is it art?
BRUNO POLLACI
inclinación perpendicular
C
CESAR REGLERO
dedo punzante
CARLO PITTORE
abstracción
CLEMENTE PADIN
simbología indígena
US army-Mc Donald´s
escuela-fábrica-ejército
Chiapas: 1ª revolución del tercer milenio
U r U g U A y -M-
CARLOS REGLERO
el poema cúbico
CARLOS MONTE DE OCA
emblemas
CORPA
apariciones/desapariciones
CARLOS VITALE
la letra
CRACKERJACK KID
el detalle
CESAR FIGUEREIDO
libros analgésicos
CESARE SERAFINO
fotografía manipulada
CARLES CANETTI
la foto inalcanzable
CLAUDIO JACCARINO
cartas callejeras
CHARISTO ANSARI
la linea
CHRISTIAN LAPORTE
worm
international mail art feet gallery
venus prehistórica
D
DIANE BERTRAND
el signo oriental
DIES DE JONGE
la mano mia
DAVID DELLAFIORA
billete
DIEGO SEGURA
un baño de color
DIDAC LAGARRIGA
museo nacional de arte portátil
DORIAN RIBAS MARINHO
esquematismo
DANIEL DALIGAND
"es puta"
E
EDGARDO ANTONIO VIGO
hacia un arte tocable
poemas matemáticos
cuarto intento de record de vida
sembrar la memoria
EVER ART
ave-pingüino
oil and birds don´t mix
bird sense fronteres
EMILIO MORANDI
movimiento de conspiración
EMERENCIANO
la espiral
EDUARD ESCOFET
propost sense titol
viatge a la polinesia
ELAINE FUESS
vibración sobre una nube
ELIAS ADESME
A-chile-U- puerto-M- rico-A
ERALDO DI VITTA
la colección
ETTORE LE DONNE
es-pa-ci-o-i-per-es-pa-zio
ENZO MIGLIETTA
la escritura arquitectónica
F
FRANCESC VIDAL
fills putatius de Miró
on són els intel.lectuals?
F. GUBBELS
raya
FERNANDO AGUIAR
toque poético
FERNANDO GARCIA DELGADO
vortice-vortex-vorticista
A M A rillo v A  n-  goh - g A rcí A -U
FRANCO SANTINI-DEL PETRE
ferroviarios
G
GEZA PERNECSKI
mail art=mc2
GIANNI DE TORA
for peace door
GABRIELLI CASTELLI
desgarramiento
GUSTAVO VEGA
schwwittersschwwiters
GERARDO YEPIZ
la silueta
GUILLERMO DEISLER
univers(;)
mimbre
peacedream
GUSTAVO VEGA
la sutil transparencia
GIOVANNI STRADA
la partitura que vive en mi
strada da ravenna
GUIDO VERMEULEN
signos fotograficos
GUY BLEUS
administration centre
GERARD BARBOT
el conjunto
GONZALO TORNE
flash gráfico
GUILLERMO MARIN
el acordeón peneal
H
HANS BRAUMÜLLER
help me to paint
crosses
chile-alemani a u ma
HENNING MITTENDORF
freedon and love
en rojo y negro
HECTOR MILLA
sintetismo
HUGO PONTES
sem-rosto
nem resto
HUMBERTO NILO
libertad para la enseñanza del arte
I
IBIRICO
signo jerolífico
sigovigosigovigo
ISABEL JOVER
poema para una partitura
J
JORDI SOLE
en busca del niño perfecto
JUAN LOPEZ DE AEL
arte y vida
JOHN M. BENNET
grafía
caligrafía disoluta
in turbation
luna bisonte
JOSE M. DE LA PEZUELA
contundencia
JOHN HELD JR.
the fake Picabia brothers
bibliozine
JOSE LUIS CAMPAL
el paraiso
J.M.CALLEJA
sencillez
JORGE CARRILLO
el desnudo pecador
JAS W. FELTER
stampstampstampstampstampstamp
JUAN OROZCO OCAÑA
ritual gráfico
JOAQUIM GOMEZ
combinación de elementos simples
JOACHIM
esquematismo preciso
JOAQUIM BRANCO
afreeca mandela
JOSE OLIVEIRA
símbolo y figura
JOSE EMILIO ANTON
lalalalalalalallllllla
icaro
au au au ma
J.RICART
60k32
JORG SEIFERT
pirámides
JOHAN VAN GELUWE
el tampón que magnifica
JUEGEN OLBRICH
no-institute
K
KEITH BATES
billetes y tickets
KUM NAM BAIK
elementos superpuestos
KLAUSH GROH
la multiplicidad del signo
KO DE JONGE
banderas
KAREN ELIOT
huelga de arte 2000
KOICHII NAKAMURA
dueto
L
LE PEINTRE NATO
sculture body
LLOYD GODMAN
temor
LIA GARAVINI
Remenbering Assisi
LUIS NAVARRO
@mano
mi@kuerpo
laestrategiad@lmargen
copy@ight
marca@registrada
códigodeb@rras
LUTHER BLISSET
plagiarismo
LANCILLOTTO BELLINI
anagramas
recycling art
LUIS ANGEL FERNANDEZ
y además de esto, ¿que tengo que hacer hoy?
LUSETTI GUIDO
onirico
LIUGI FERRO
interiorismo de una partitura
LUIS PITA
Max Ernts, Rauschenberg, Schwitters
M
MICHAEL LUMB
80 mailo-artistas prehistóricos
MICHAEL FOX
zorro
MONTSE FORNOS
matriz grupal
au ma a uuu
M. CORBETT
planos solapados
MICHEL LEIGH
mano herida
MIKE DYAR
estampación
MONTY CATSIN
ser anónimo
MARCELO DIOTALLEVI
mail hearth
MIKE ROBSON
fotografía sobre fotografía
M.A. PAUL VIGO
textualmente hablando
MARCEL STUSSI
mil detalles
MARCEL HERMS
lo no concreto
MANUEL RUIZ
granadismo
MONTSE FORNOS
matriz grupal
Mª JESUS MONTIA
la mosska urbana
MARILYN DAMMAN
totem
N
NEL AMARO
amor al 12,5%
NELO VILAR
manifiesto artístico insumiso
dos dits de front
NENAD BOGDANOVIC
la galería es mi cuerpo
NUARA
is happeness stupid?
O
ORONZO LIUZZI
 lo subliminal
 P
PEDRO BERICAT
recliclar
PAWEL PETASZ
dibujar sueños
PEDRO JUAN GUTIERREZ
la escritura toma forma
PATRICIA TAVERNER
fondo y forma
PIER PAOLO LIMONGELLI
italia u ma
PERE SOUSA
mail art is not jail art
PEDRO GONZALVEZ
breve y conciso
PASCAL LENOIR
mani art
PETER WORTEL
lo central y lo secundario
PATRICIA COLLINS
el humor elaborado
PAOLE PASTORE
el encanto del lápiz
PIER MARIO CIANI
aaa-edizioni
PICASSO GAGLIONE
merda d´artiste
Q
QUAM
net-art
R
RUGGERO MAGGI
amazonia
contracción-expansión
RAPHAEL NADOLNY
documento
RAIMONDO DEL PETRE
elementos ferroviarios
ROCOLA
post.neo
RAFAEL MARIN
p.o.e.m.a.s
el dinero no da la felicidad
la vende
RUUD JANSSEN
tam tam tam tam tam tam tam tam
REMY PERNARD
lo real es imaginario
RENATA STRADA DA
da ravenna
performance strada da
RYOSUKE COHEN
la aldea global
brain cell
ROBIN CROZIER
el mensaje oculto
RAUL GALVEZ
sota, caballo,rey
RUDOLF PAVEL
la sintexis del concepto
RENE MONTES
claridad
RODRIGO JAEN
espíritú sin fronteras
RAY JOHNSON
moticos
S
SHIGERU TAMARU
la sombra
SUSAN GOLD
involución
SERGI QUIÑONERO
ser gi qu iñ o nero(barras)/7 formes
STIDNA
los vencedores no sólo escriben la historia
sino también los epitafios de las víctimas
au uu uuu uuu u ma
SASSU ANTONIO
debilidad y fuerza
SEAFREE
irreverento
STANGROOM
la figura textual
SPENCER SELBY
...the moment of my coming
SHOZO SHIMAMOTO
la nuca
STEWART HOME
derribar la cultura formal:
neoismo,plagiarismo,praxis
SERGE SEGAY
la metamorfosis
SSIMON BAUDHIN
pig mail dadaart
T
THEO BREUER
el poema
TULIO RESTREPO
lo social
TARTARUGO
tortuga: that is fishing a hole?
al ma au ma al ma
U
UNAI
caricatura
V
VITTORE VARONI
arte postale
adhesive museum
incongruous meeting-98
VITTORIO BACCELI
alta scuola di corrispondenza
W
WILFRIED NOLD
the cosmic cross
 X
XER
nada
XAVIER MULET
todo
Y
YOLANDA PEREZ
ante una patada en el culo
el culo se orienta en otra dirección
la inteligencia del culo es infinita
Z
ZETETICS
why postal workers kill

29/8/13

Festival VOIX VIVES. Toledo 2013

Echarle un vistazo al programa del Festival Voix Vives de Toledo que visto lo visto puede ser el encuentro más importante e interesante en este país de los últimos tiempos gracias al impulso de Alicia Martinez.
Entre muchos otros participantes: David Gonzalez, Angel Petisme, Juan Carlos Mestre, Antonio Orihuela, Eddie (J.Bermudez), Enrique Falcon, Olvido Garcia Valdes, Ester Ramon, Chantal Maillard, Dani Orviz, Noni Benegas, Miguel Casado, Begonya Pozo y poetas de todos el mundo...excelente e intenso programa...quien pueda que no se lo pierda.


Enlace del Festival en Facebook

PROGRAMA AQUI: 

28/8/13

Mario Levrero. Selva



El discurso vacío (fragmento)

“Cuando se llega a cierta edad, uno deja de ser el protagonista de sus acciones: todo se ha transformado en puras consecuencias de acciones anteriores. Lo que uno ha sembrado fue creciendo subrepticiamente y de pronto estalla en una especie de selva que lo rodea por todas partes, y los días se van nada más que en abrirse paso a golpes de machete, y nada más que para no ser asfixiado por la selva; pronto se descubre que la idea de practicar una salida es totalmente ilusoria, porque la selva se extiende con mayor rapidez que nuestro trabajo de desbrozamiento y sobre todo porque la idea misma de ‘salida' es incorrecta: no podemos salir porque al mismo tiempo no queremos salir, y no queremos salir porque sabemos que no hay hacia dónde salir, porque la selva es uno mismo, y una salida implicaría alguna clase de muerte o simplemente la muerte. Y si bien hubo un tiempo en que se podía morir cierta clase de muerte de apariencia inofensiva, hoy sabemos que aquellas muertes eran las semillas que sembramos de esta selva que hoy somos”.

editado en España por Caballo de Troya, 2007).

27/8/13

Agrícola de Cologne

Agrícola de Cologne es un artista aleman especializado en multimedia, creador y fundador de New Media Art Project Network en Colonia.



Ha hecho mas de 100 exposiciones solo o en colaboración con 70 museos de toda Europa, y como comisario ha organizado múltiples eventos culturales entre 1989 y 1994 en toda Europa. Es comisario, desde el año 2001 de los proyectos de New Media de NewMediaArtProjectNetwork en Colonia.
Ha participado desde el año 2000 en más de 100 exhibiciones y festivales de multimedia en todo el mundo (Bienal de Montreal 2004, Bienal de Arte Electrónico de Perth, Australia 2004, Bienal de New Media Art de Mérida, México 2003, FILE 2001-2004, Videoformes 2001-2005, Arte en la Red 2001-2002, Mediaterra Atenas 2002, ISEA 2002 Nagoya Japón, etc etc) Para más detalles visite: 

http://www.agricola-de-cologne.de/bio/bio_agricola1.htm 
sus trabajos en la red han sido premiados en muchas ocasiones.
Nivel Profesional: Artista multimedia y curator de New Media.

Desde el año 2000 todo el trabajo de Agrícola se ha concentrado en la Internet y otros aspectos específicos de la tecnología de comunicación digital como base de su trabajo. Se ha dedicado, asimismo, al área experimental de la tecnología tanto como participante como curador.
Este tipo de trabajo es la base de NewMediaArtProjectNetwork. www.nmartproject.net
La plataforma experimental del arte de New Media de Cologne fue hasta 2007 un híbrido entre proyecto y arte, es un trabajo de redes virtual que acogió a más de 650 artistas y 50 comisarios en todo el mundo. Ver aquí.
http://rrf200x.newmediafest.org/blog/

Ahora está metido en el lanzamiento de CologneOFF IX



22/8/13

Copiad malditos. Documental

Copiad malditos. de Stephane M. Grueso.
La problemática de los derechos de autor en la era digital, las sociedades de autores y de las nuevas licencias Creative Commons y Copy left sobre obras creativas que sus autores deciden liberarlas.
Vídeo emitido por RTVE y visionado en otros eventos desde 2010,
enlace a "Copiad malditos" 

19/8/13

Xavier Dolan. Cine inquietante y actual

Xavier Dolan, nacido 20 marzo 1989, Montreal (Canada)
el-asombroso-xavier-dolan
Tiene solo 24, ha realizado tres películas, grandes obras premiadas.
"Yo maté a mi madre", "Los amores imaginarios" y la reciente "Laurence Anyways", la más ambiciosa de las películas del joven genio. Dolan da un paso más allá de sus tableaux juveniles, Yo maté a mi madre y Los amores imaginarios, que acaban de estrenarse en Filmin, para contarnos la historia de un adulto de 37 años, profesor de literatura de instituto con ambición de poeta y novelista, felizmente emparejado con una jefa de producción en rodajes con la que mantiene un romance jovial y luminoso que celebra la bohemia, y que de repente anuncia al mundo que quiere convertirse en una mujer. Hemos visto esta historia más veces y Dolan aporta una novedad interesante, ese Laurence transexual cambia de sexo pero no de orientación y le siguen gustando las mujeres. De hecho, la película es la historia de amor ¿imposible? entre una pareja profundamente enamorada pero separada por las convenciones sociales, dicho por Juan Sardá.
...segun la critica el "nuevo Fasbinder"

14/8/13

Ana Fornaro escribe sobre Idea Vilariño



La que siempre supo todo


Idea la explícita, la que hizo de la autenticidad un estandarte y sedujo ―y seduce― a varias generaciones de lectores. La que no necesitaba adjetivar porque “inútil decir más/ nombrar alcanza”. La que vivió a contrapelo porque “era sola”. Esa Idea. La misma que renegó de muchas entrevistas y de algunos premios. La de las fotos. La del garbo. La nocturna. Esa misma, pidió:
    Encargarse de mis papeles, Alma y Mirtha. Solo legibles por ellas. No publicar los poemas tachados. Quemarlos. Destruir estos cuadernos. No lamentarse por mi vida que se ha realizado más divinamente que la mayor parte de las vidas. Solo me preocupa que mis hermanos sean fieles a mi memoria, y a la de nuestros padres, y a sí mismos. Y que los hombres que me amaron sepan que nunca mentí en lo profundo.
Tenía 25 años, acababa de publicar su primer libro, La Suplicante y ya empezaba a padecer la rara enfermedad que la postraría durante largas temporadas: lacerándole la piel, obligándola a ponerse un velo, a no mostrarse, justo ella, que era tan linda. Pensaba que se iba a morir, como lo pensó tantas veces, aunque nunca dio el salto. Pero esta no es una carta suicida sino una entrada de su diario íntimo, la última de las “libretas” que aparecen reunidas en Diario de Juventud, la cuidadísima edición de una parte de sus diarios íntimos publicada recientemente en Uruguay.
Idea Vilariño, a pesar de la eterna juventud de su poesía y de sus fotos, llegó a los 89 años y, en un gesto similar al de 1945, se preocupó por cuidar su legado. Redactó su testamento y les pidió a las críticas Ana Inés Larre Borges ―su última editora― y Alicia Torres que se encargaran de sus “papeles”. Pero esta vez para ser publicados.
IDEA ANTERIOR
Con casi 500 páginas, Diario de Juventud ―por decisión de las editoras― reúne los diarios de Idea que abarcan el período de 1937 a 1945. Vilariño llevaría un diario hasta dos años antes de su muerte y Larre Borges y Torres afirman que este recorte no es caprichoso. Estos años y estos diarios pueden leerse como el prólogo de lo que serían su vida y escritura; algo así como un diario de iniciación.
Pero a su vez ese prólogo tiene su propio prefacio. En 1977, la poeta reconstruyó sus recuerdos de infancia y primera adolescencia en un texto que aparece en el libro como “Memoria Primera” y que busca llenar la ausencia de otros diarios:
    Voy a intentar rescatar lo que fueron los años anteriores a los otros cuadernos. Creo que empecé a escribirlos a los once, a los doce años. Posiblemente eran mis cosas de amor, y poco más. Creo que eran mis catorce años. Creo que hablaba sobre mis padres. Sé que hablaba de mi prohibido Ruben, de nuestras citas en el cine (ni siquiera nos sentábamos juntos), de la diferencia de lo que sentía por él ―más espiritual―; y de lo que sentía por Quico ―sí, catorce―. ¿Más sensual? Sí, pese a que era una chica, de algo me daba cuenta. Y estaba mi amplia cultura libresca. No recuerdo más. Allí se perdieron dos o tres años de mi vida, porque lo que recuerdo está muy mutilado. Por muy infantil que fuera, fue una pérdida.
Suerte de ensayo de autobiografía, este primer texto rescata no solo pasajes ―paisajes― de su infancia sino que ahonda en su historia familiar. Cómo conoció Leandro ―su padre, poeta anarquista― a su madre, una mujer frágil que leía con voracidad novelas rusas y francesas. También da cuenta de su vida hogareña entre la Calera familiar, la literatura y la música que compartía con sus hermanos Numen, Poema, Azul y Alma. Este no es el período de Idea, sino de Elena, su otro yo. Paulatinamente, mientras se descubría, comenzó a identificarse con su segundo nombre. Y así se llamó para siempre.
Este primer texto ya da cuenta de una obsesión que acompañaría a la poeta durante toda su vida: el registro. Para Idea, lo que no está escrito se escapa, desaparece, se muere. Si está escrito se hace acción. El “yo recuerdo”, que aparece repetido decenas de veces en esta “Memoria Primera”, es otro de los mecanismos de la búsqueda y reafirmación de la identidad, un tema central en su escritura. Idea escribe y luego se lee para encontrarse. En una entrevista con Mario Benedetti en 1971, a pesar de su resistencia a hablar de sí misma por fuera de su poesía, le dijo: “Recuerdo que una noche en Cuba me puse a leer mis propios poemas para saber quién era”. Y a continuación citó uno de sus poemas de No: “No sé quién soy/ Mi nombre/ ya no me dice nada./ No sé qué estoy haciendo./ Nada tiene nada más que ver/ con nada./Tampoco yo/ tengo que ver con nada./Digo yo/ por decirlo de algún modo”.
Pero la poeta llegó aún más lejos. En 1987 decidió pasar sus diarios en limpio. Era eso o quemarlos. Muchos estaban escritos a lápiz y se estaban borrando. Pero decidió rescatarlos. ¿Para no olvidar? ¿Para recorrerse? ¿Para futuros lectores? La tarea solitaria del diarista se ve aquí intervenida por la transcripción de sí misma y la sospecha de que eso va a quedar. Y es aquí, en este gesto, donde se abre el juego y comienzan los cruces, o fisuras, entre sus múltiples escrituras del yo.
A TRAVES DEL ESPEJO
Como una precuela de Idea Vilariño: la vida escrita, el libro-álbum que publicó Inés Larre Borges en 2007 donde ya aparecían cartas, poemas inéditos y fragmentos de sus diarios, Diario de Juventud intensifica el gesto de correr el velo y romper con el mito que la acompañó hasta su vejez. Desde la tapa, en este libro no aparece la Idea elusiva, que encarna su foto oficial ―gabardina negra, manos en los bolsillos, implacable― sino una adolescente que mira por encima de su hombro con sonrisa de Gioconda. Los ojos no son los mismos. La pose ―porque también hay pose― no es la misma. Aunque esté en camino. La Elena-Idea que aparece en la portada de Diario de Juventud es la de una joven de mirada romántica que recién empieza a jugar con su sensualidad. Y no es casualidad. Idea Vilariño atesoraba las fotos y, como en la poesía, se buscaba, se fundaba a partir de sus innumerables retratos.
El Diario de Juventud es un registro de sus años de formación, de una “Idea antes de Idea”, como señala Larre Borges en la introducción. La chica que aparece, al menos al principio, dista bastante de esa mujer segura, tan hecha, que quedó fijada en el imaginario de muchos de sus lectores. El principio de estos diarios, cuando todavía tiene 16 años, es casi un repertorio de actividades cotidianas, fiestas y paseos con sus hermanos. En estos años el foco está en su educación, la sentimental y la otra. Las clases de violín, la cerámica, el liceo y los conciertos; sus primeras fascinaciones intelectuales y el despertar de su sexualidad.
La intensidad que la caracterizó puede intuirse, pero todavía no está la conciencia. La adolescente se busca a través de la mirada de otro. Pero inmediatamente la cosa comienza a tomar espesor. Como si diera un salto en pocos meses, de la concatenación de encuentros y pequeñas crónicas que rozan el estilo “chick lit”, pasa a una introspección violenta donde ya afloran las preocupaciones y rasgos de una personalidad ―su búsqueda de la intensidad, su conciencia y defensa de la soledad, su padecimiento, su vitalidad― signada por los reveses, las contradicciones. Como en las fotos, Idea tiene siempre su negativo.
En estas libretas aparecen sus primeros encuentros amorosos: desde la pasión irrefrenable ―afectadísima― de Roberto, hasta su primer amor platónico: el profesor de Filosofía y escritor Emilio Oribe. En el medio, su primera relación duradera, Manuel Claps, a quien conoció en su época liceal gracias a su amiga Sylvia Campodónico y con quien mantendría ―cuándo no― un vínculo lleno de encuentros y desencuentros. Y triángulos. Primero el triángulo invisible Sylvia-Idea-Claps, y luego el más patente, Idea-Claps-Oribe, ya hacia el final.
Pero no solo de amor vivía la poeta. Una gran porción de sus escritos están repletos de música, conferencias, referencias bibliográficas y lecturas comentadas. Sin embargo, este diario no es solamente la bitácora de una obra en construcción, sino también de una mujer en construcción. Nietzsche se mezcla con un vestido o con un adorno floral. De los manuscritos de Delmira Agustini pasa a la enfermedad de su madre, o al último cumpleaños de alguno de sus hermanos. Los padecimientos más terribles, por sus dolencias físicas o por sus amores, se combinan con una vitalidad a prueba de balas. Los pensamientos y sentimientos más hondos, esa certeza de vivir en un mundo aparte, convive con aspectos pedestres, como buscar un trabajo, mudarse sola, hacerse cargo de las tareas domésticas. Suele decirse que en Idea no hay frontera entre la vida y la escritura; y este diario es la prueba más certera.
A su vez, Diario de Juventud puede leerse también como una historiografía de la vida cultural montevideana de los años ’30 y ’40. Un momento en el que la poesía tenía un lugar central, era tema de debate, de discusiones que luego generarían una masa crítica que fue la generación del ’45. Idea, ya de muy joven, transitaba por esos ambientes. Se iba acercando al campo intelectual del que muy pronto sería una figura destacada. Vilariño empezó a escribir poesía desde muy chica y en estos diarios se cuelan poemas de una madurez compositiva asombrosa. Muchos de estos poemas ―que copia en sus diarios― fueron publicados en recopilaciones en los años ’70 y ’90 y finalmente aparecen casi todos en el apartado de “Poemas Anteriores” de su Poesía Completa, editada por Inés Larre Borges en 2002.
Publicar, para Idea, nunca fue algo primordial. Además de estas “intervenciones” poéticas, los diarios se alimentan de una copiosa correspondencia. La más recurrente es la que mantiene con Claps ―él vivía en Buenos Aires, donde estudiaba― y podría formar un libro aparte. Pero la poeta elegía copiar en su diario las cartas que recibía y las que escribía ―incluso las que no enviaba― y armar así un diario-álbum donde aparecen registrados todos sus actos de escritura. Si las entradas de su diario seducen por su estilo, su lucidez y su frescura, las cartas son, quizá, los momentos más afectados de su escritura. Rebasan, se salen del recipiente. A diferencia del diario y sus poemas ―ella sostuvo siempre que escribía para sí misma, en la intimidad― en las cartas hay un otro.
Pero a su vez esos límites son difusos. Muchos de sus poemas son cartas-poemas, muchas de sus cartas están cargadas de poesía y el trabajo de diarista ya contempla a un lector, aunque sea el propio escritor. Diario, cartas y poemas se mezclan en estas 500 páginas que revelan una Idea tan distinta y a la vez tan cercana de la mujer de gabardina y mirada desafiante. “A los once años me quedé mirando en un espejo mis ojos serios, adultos. Fue una conmoción profunda saber que yo estaba ahí ―persona, no niña―, como estoy hoy. Los ojos siguen estando. Simplemente, hubo zonas que al ser tocadas se pusieron a vivir. Pero siempre supe todo”, le dijo Idea a Mario Benedetti cuando el escritor le preguntó por la evolución en su poesía.
La poeta siempre estuvo allí.
UN DIARIO PROPIO
Hay algo de impúdico en la voluntad de querer que todo se sepa, de narcisismo en pensar que una vida llena de días puede interesarles a los demás. En 1941 Idea anota en su diario: “Quiero decir esto: todo lo que he plasmado en poesías, todo lo que paso a la libreta de poesías, es lo único que he vivido verdaderamente. Todo lo que yo diga sentir que no esté apoyado por un poema, puede no ser cierto”. Y, justamente, este es uno de los epígrafes que eligen las editoras de Diario de Juventud para arrancar el libro. Estas libretas podrían ser una trampa. Y sin embargo.
El lector puede navegar estas 500 páginas de manera cruzada, cronológica, salteando pasajes y viajando en el tiempo. El aparato crítico que acompaña la edición, más las fotos de su infancia y juventud ayudan a situarse, pero no anclan la lectura. Los señalamientos de tachaduras y hojas arrancadas contribuyen al misterio.
Alicia Torres y Ana Inés Larre Borges, junto con Virginia Friedman, quien se encargó del archivo, trabajaron dos años para preparar esta primera entrega. De las diecisiete libretas que Vilariño tenía al final de su vida, este Diario de Juventud representa un tercio. El resto, lo que vendrá después, es el diario-espejo de la Idea después de Idea, o después de Onetti. La de los poemas desgarrados y mirada altiva, la de la gabardina y la revista Número. La que fue a París. A Cuba. La que rechazó la beca Guggenheim por motivos políticos. La que entendió el tango como pocos y escribió canciones populares que hoy son himnos.
Los poemas de Vilariño engordan tesis y artículos académicos, pero también son pintadas en muros montevideanos. Aunque fue homenajeada por un centenar de personas, a su entierro fueron solo quince. Y cuando ya estaba bajo tierra, finalmente sola, unas chicas góticas le dejaron un papelito y le dijeron: “Sos una mostra”.
Tomado de Página/12

1/8/13

El premio nobel. Nicanor Parra

Artefacto visual. Nicanor Parra
Bandejita 4. Artefacto visual de Nicanor Parra


EL PREMIO NOBEL

El Premio Nobel de Lectura 
me lo debieran dar a mí 
que soy el lector ideal 
y leo todo lo que pillo:

leo los nombres de las calles 
y los letreros luminosos
y las murallas de los baños 
y las nuevas listas de precios

y las noticias policiales
y los pronósticos del Derby

y las patentes de los autos

para un sujeto como yo 
la palabra es algo sagrado

señores miembros del jurado 
qué ganaría con mentirles 
soy un lector empedernido
me leo todo - no me salto 
ni los avisos económicos

claro que ahora leo poco 
no dispongo de mucho tiempo 
pero caramba que he leído

por eso pido que me den 
el Premio Nobel de Lectura 
a la brevedad imposible

Parra, Nicanor. Hojas de Parra. (1985). Cesoc Ediciones, 1996. 169 p.