22/12/11

Marcelo Espósito

Inocencia perdida. La última generación del vídeo en el Estado español en los años 1980/1990

Marcelo Expósito
2011

Este programa trata de ofrecer un muestreo significativo del trayecto recorrido por lo que podríamos denominar la tercera y última generación del vídeo en el Estado español: Última generación, en la medida en que la confluencia del impulso tecnológico de finales del siglo pasado (la promiscuidad progresiva de las imágenes y los sonidos que ha venido favoreciendo el desarrollo del digital) y la reconfiguración de la institución artística (con la normalización e incluso cierta hegemonía de los soportes “ligeros” en el sistema del arte internacional) hace tiempo que dejó de permitirnos hablar propiamente de un “sector videográfico” en el que fuera posible pensar un tipo de experiencia en la producción de imágenes al mismo tiempo articulada y en relación crítica con los campos institucionales del arte, del cinema y de la televisión.

Precisamente, lo que desaparece con el siglo pasado es ese tipo de relaciones simultáneas de negociación y conflicto que pudieron permitir, durante aproximadamente tres décadas, hablar de un movimiento videográfico internacional. El electrónico o digital es hoy por hoy más un cauce que cataliza, canaliza o en el que confluyen una pluralidad de soportes y prácticas antes que un campo sobre cuyas especificidades se pueda especular.

Tercera generación, en el sentido de que se trataría de una generación posterior a aquellas dos que la historiografía del vídeo identificó—grosso modo, si bien con las declinaciones y particularidades locales pertinentes— en el movimiento videográfico internacional: la primera generación, la de los pioneros de la década de 1960 y 1970, que tuvo su origen en la confluencia de prácticas previas provenientes de la experimentación televisiva y cinematográfica, las tardovanguardias y neovanguardias artísticas, y el activismo social; y la segunda generación, en la que una oleada de artistas/autores que comienzan a trabajar directa o prioritariamente en el soporte electrónico atraviesan una postmodernización que abre la práctica del vídeo hacia una experimentación ambivalente con los lenguajes narrativos heredados de los medios de comunicación de masas, o bien hacen proliferar en el territorio videográfico una amplísima retórica de nuevos efectos de manipulación formal y narrativa de la imagen.
Para introducir los vídeos que este programa contiene —pertenecientes lo que denominamos una tercera generación del vídeo en el Estado español, en perfecto correlato con la que acontece en el campo videográfico internacional— podemos recurrir —como ha solido ser habitual— al intento de ubicarlos dentro de sus coordenadas institucionales. El I Festival Nacional de Vídeo tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en el año 1984, y constituye la plataforma de proyección de una segunda generación que vive un proceso de eclosión e institucionalización de la práctica videográfica sin precedentes: entre ese año y la celebración de La imagen sublime, la primera gran exposición omnicomprensiva del vídeo español realizada en un museo relevante (Centro Reina Sofía, 1987), la proliferación de festivales, actividades localizadas y premios, así como la apertura de la atención mediática, genera un optimismo que se ve reflejado fundamentalmente en la hegemonía de la explosión colorista y el jugueteo formal y narrativo del vídeo español. La imagen sublime buscaba ser —y en cierta medida lo logra— una cierta confirmación tanto de la solidez institucional de la segunda generación del vídeo como de sus estrategias formales y narrativas; pero esa confirmación se revela a corto plazo un indicio de su agotamiento y de su parálisis. En ese mismo año (1987), el Bideoaldia de Tolosa (Guipúzcoa) cobra definitivamente cuerpo, señalando un nuevo tipo de plataforma que marca un antagonismo bastante estricto con los anteriores rituales desenfadados de celebración de la imagen experimental. El Bideoaldia (no el único, pero sí seguramente el más significativo por su carácter riguroso) del tipo de festivales de la tercera generación del vídeo, finaliza en el año 1990. Nótese que estamos hablando de periodos muy breves pero de una gran intensidad: ciclos institucionales de apenas unos pocos años.

Pero también podríamos intentar entender las particularidades compartidas, los ejes de interés comunes, un cierto clima epocal que sobredetermina los contenidos de nuestro programa Inocencia perdida, si proponemos tentativamente algo que no ha sido habitual en la historiografía del vídeo local: ubicar los trabajos en sus coordenadas estrictamente históricas. El 9 de noviembre de 1989 cae el Muro de Berlín. El 2 de agosto de 1990, tropas iraquíes invaden Kuwait, y en enero de 1991 comienza la Campaña del desierto: la brutalidad de la Guerra del Golfo golpea la conciencia internacional anunciando que después de la disolución de los dos Bloques y el fin de la larga Guerra Fría, en el nuevo siglo nos espera algo sustancialmente diferente de una eterna paz democrática y capitalista. 1991 es también el año determinante en la fragmentación de Yugoslavia y por tanto el detonador de la dolorosa Guerra de los Balcanes, la cual reabre heridas históricas por las que Europa pensaba que ya no sangraba. Poco importa que el establishment político, institucional y cultural español busque prolongar la fiesta española de casamiento de la democracia y la cultura hasta el año 1992: el tránsito de los años ochenta a los noventa del pasado siglo es algo más que un giro en el calendario: es la resaca de aquella fiesta. Es la cesura entre las tensiones de un siglo y las incertidumbres del siguiente, y un punto de inflexión que, para mi generación, provoca una pérdida final de la inocencia. Ello hace que se instale progresivamente entre muchos de quienes entonces están dedicados a las prácticas de producción simbólica —por decirlo de otra manera— la conciencia de que ya no es posible relacionarse de manera inocente, ni con las imágenes, ni con el mundo a través de las imágenes.

Los vídeos recopilados en este programa cubren un arco temporal de doce años: fueron realizados entre 1986 y 1998. Doce años constituye un periodo prolongado en contraste con la vertiginosidad de los ciclos institucionales cortos a los que antes he aludido. Ello muestra de alguna manera cómo las innovaciones que una generación —que considero la mía— introduce en las prácticas experimentales de representación visual en el Estado español a través del soporte electrónico viven un periodo corto e intenso de irrupción pero sin embargo se expanden, profundizan y complejizan a lo largo de la década siguiente: durante los años noventa. En esa década, nuestra experiencia generacional es más bien paradójica: si bien encontramos una mayor sofisticación en las capacidades colectivas de elaborar formas, lenguajes y discursos, el intento de un salto cualitativo en los modos de articulación institucional (por ejemplo, a través de la concreción de los Encuentro de Vídeo y Alter / Media en Pamplona, en los años 1996 y 1998) fracasa. Y con ese fracaso colapsa el ciclo de mi generación en el campo del vídeo. El intento antes propuesto de ubicar históricamente los vídeos de este programa, nos permite tentativamente mostrar cómo esa cierta ruptura ontológica que se da entre la tercera generación del vídeo en el Estado español y su precedente, responde a algo sustancialmente diferente de un cambio de gusto o un conflicto de estilos. La celebración acrítica o el mero jugueteo con los lenguajes televisivos o de la cultura consumista de masas —características de un cierto postmodernismo estilístico conservador— resulta inconcebible en trabajos como el vídeo de Fito Rodríguez, que dirige una mirada, si bien jocosa, también irreconciliable con el aparato de control mediático, cuya imagen televisiva se hace mutar (en una estrategia narrativa que se comparte con Joan Leandre y Toni Serra) en un siniestro paisaje social cercano al terror o la ciencia ficción distópica. (Si nuestra generación videográfica fue de alguna manera postmoderna, lo fue alineándose de maneras tanto explícitas como inadvertidas con el postmodernismo crítico o de resistencia que postuló Hal Foster en un libro que en castellano pudimos leer desde 1985: La postmodernidad [The Anti-Aesthetic].) En los años ochenta, uno encuentra apenas precedentes de un uso complejo —no necesariamente celebratorio— de la cultura televisiva y de masas en las prácticas de guerrilla semiótica y de comunicación de grupos como Agustín Parejo School o en la celebradísima guerrilla televisiva de Antón Reixa. De ambos incluimos notables ejemplos en este programa. Si la imagen mediática de masas deja de ser vitoreada o tomada como referente o materia prima del estilismo formal postmoderno, para pasar a ser analizada, deconstruida, diseccionada y, en general, sometida a inspección, se debe en parte importante a que una nueva generación de jóvenes artistas mujeres retoma los lenguajes críticos feministas y expande hacia la práctica del vídeo la crítica de la representación desde una perspectiva de género. Vídeos como los de Virginia Villaplana, María Ruido, Estíbaliz Sábada oCarmen Sigler reformulan las estrategias formales de las artistas feministas pioneras sin dejar de afirmar una orgullosa —y muy significativa— sencillez y contundencia en la simplicidad de la ejecución y la interpelación al sujeto espectador. De estas cuatro últimas autoras, se incluyen aquí trabajos cuyo modus operandi surge de la tradición de la performance (su resultado formal, por tanto, contrasta en cierta manera con la tendencia al scratch de los títulos previos, a la hora de desmontar y remontar el flujo de la imaginería mediática), para volver a instalar el cuerpo como el lugar central desde el que plantear conflictos en torno a los procesos de subjetivación.

Que el tratamiento de los conflictos en torno al silenciamiento o la toma de la palabra por parte de una subjetividad corporeizada, así como la crítica a las políticas de representación del sujeto, se extienden más allá del trabajo de las artistas feministas en la generación videográfica que estamos visitando, es un hecho que se demuestra a través de trabajos dispares como los de Jaime Vallaurey José María Palmeiro. Supone el primero una obra inquietante, en la que el punto de vista del realizador persiste en hacernos contemplar —hasta la incomodidad— dos tipos diversos de silencios de cuerpos femeninos de diferentes edades situados frente a la cámara. Mientras que en el segundo, de nuevo la técnica del desmontaje visual mediante el scratch y el found-footage desvela la confluencia del racismo colonial y el sexismo patriarcal en ciertos estereotipos de representación visual clásicos o de masas. (Por lo demás, cabe reseñar la notable influencia que en la expansión en el Estado español de las prácticas del scratch y el found-footage tuvo el extraordinario ciclo comisariado por Eugeni Bonet, Desmontaje: film, vídeo / apropiación, reciclaje, que circuló en 1993 por instituciones de varias ciudades. De ese tipo de prácticas apropiacionistas apenas hay registro en el vídeo de los años ochenta, si exceptuamos singularidades como el extraordinario “Especial 84″ de Manel Muntaner; pero van creciendo exponencialmente tras la amplia difusión del ciclo de Bonet, hasta alcanzar un paroxismo en trabajos como “Body Building”, una indiscutible obra mayor de Gabriel Villota, que no podemos incluir en este programa por causa de su duración.) El vídeo de Palmeiro es el primero de una serie dentro de nuestro programa que demuestra el impacto que en las prácticas de producción de imágenes de nuestra generación tuvo el retorno de la guerra como un instrumento relevante de la política internacional a partir de la caída del Muro, así como la renovación de un imaginario bélico en inconsciente político local e internacional. (Especialmente penosa fue la manera en que la opinión pública dominante vehiculada a través de los medios de comunicación oligárquicos trituró con una agresividad inopinada las posturas en contra de la participación española en la Guerra del Golfo en apoyo del ejército de Estados Unidos, a comienzos del año 1991.) La inquietud de la cámara deFrancisco Ruiz de Infante sintiendo la invasividad de su punto de vista durante una visita al norte de África, el intento de rearticular los vínculos negados entre la política del presente y el pasado de la Guerra Civil en mi vídeo [Marcelo Expósito], y la iconoclastia radical de Josu Rekalde para poder precisamente volver a hacer pensar cómo una imagen de la guerra se construye y cómo se articula el belicismo en el seno de las representaciones visuales, comparten con casi todos los vídeos de este programa una contradicción que se busca hacer productiva: en esta generación videográfica se da una paradójica confianza en que las herramientas de producción de imágenes puedan servir para hacer examinar cuáles son las políticas de representación dominantes en el presente. Esto es especialmente cierto en los vídeos de Juan Carlos Fernández Izquierdo y el dúo formado por Paco Utray y Luis Lamadrid, puesto que en las trayectorias de ambos se persiste en inducir una suerte de desnaturalización de la imagen-documento. En el caso del primero, realizador vasco, no deja de ser relevante cómo la táctica de desvío magritteana (“esto no es un paisaje”) se aplica a un ícono fundamental en la conformación identitaria de su país. En el caso de los segundos, su habitual registro proto-documental en el que se introducen constantemente elementos de extrañamiento, se trenza, en el trabajo incluido en este programa, con un elemento de narración que proviene de la lectura de la palabra escrita. Hay dos líneas que irradian desde el vídeo de Utray-Lamadrid hacia los vídeos finales de este programa, respectivamente: la práctica de una suerte de documental “extrañado”, al mismo tiempo cuasi-antropológico y pseudo-ficcional, que observamos en el trabajo de la pareja que conforman Maite Ninouy Xavier Manubens, y el intento de desarrollar una narración visual a partir de la literatura o la palabra escrita que se aleja del tradicionalismo de la adaptación literaria para buscar una suerte de corporeidad de la palabra en la imagen, que encontramos —de manera diversa— en los trabajos de Joseantonio Hergueta y Eugeni Bonet. (Una tendencia que encuentra otro momento fuerte en la obra de Esther Mera “Borders of a Wound / Los bordes de una herida”, basada en textos de Leopoldo María Panero, que tampoco podemos programar aquí por su duración.

Acabo de escribir estos párrafos descriptivos del contenido del programa y me viene a la mente el dictum godardiano expresado en su celebrada serie Histoire(s) du Cinéma: el cine como una forma que piensa. Eso me parece que fue la imagen para esta generación videográfica: antes que nada, una herramienta para poder pensar juntos. Para acabar esta presentación, un par de reflexiones finales. En primer lugar, la inclusión de Bonet —quien desde siempre ha ejercido un papel de figura clave en la actividad videográfica de todo el Estado español desde los años 70— en este programa muestra cómo la descripción de cortes generacionales ha de ser tomada, en algunos aspectos, con cautela. Las rupturas entre generaciones del vídeo en el Estado español, en primer lugar, no estuvieron caracterizadas de manera relevante por animadversiones sectarias ni significaron siempre la existencia de espacios entre sí excluyentes. No sólo es verdad que la intensificación de la actividad videográfica –fundamente de los espacios de mostración de vídeo internacional— que se dio en un lugar como Madrid entre los años 1984 y 1987 fue una perfecta escuela de formación para la generación posterior —que es de la que en este programa estamos tratando—. También es cierto que el reconocimiento o incluso la colaboración con sujetos y prácticas provenientes de las generaciones previas nunca fue una rareza. Vídeos como el anteriormente mencionado de Manel Muntaner, la figura influyente de Antón Reixa (aquí includa), la oposición empecinada al amable experimentalismo huero en la búsqueda de una poética de la imagen de corte proto-documental en Javier Codesal y Raúl Rodríguez (memorable “Pornada”, de 1984), constituyen una referencia indiscutible para algunas constantes que hemos identificado en este programa; así como también fue un ejemplo el despliegue de cooperación y el esfuerzo por construir canales de difusión innovadores en torno al Espacio P (fundado por Pedro Garhel en Madrid en 1981) o Videografía (fundada por Antoni Mercader y activa desde finales de los setenta en Barcelona). Pero con quien sin duda la tercera generación del vídeo buscó establecer vínculos retrospectivos más sólidos fue con nombres emblemáticos de la generación de los pioneros, señaladamente con los nombres deAntoni Muntadas, Francesc Torres y Eugenia Balcells, identificando en ellos y/o en su trabajo un referente y un sostén simbólico. (Este programa es también tácitamente un homenaje a los veinte años pasados desde la publicación —en 1980— de ese libro que funcionó como un manual de lectura permanente para mi generación: En torno al vídeo, escrito por Muntadas, Bonet, Mercader y Joaquim Dols.) Y en segundo lugar: he mencionado antes que este programa consiste en un muestro de la actividad de una generación videográfica, que es la mía. Por mi parte, concebirla es una muestra de reconcimiento a aquellos sujetos con quienes compartí, fundamentalmente, la experiencia de un campo de libertad donde la experimentación con las formas y los lenguajes de producción visual y simbólica fue siempre de la mano de prácticas cooperativas. El campo videográfico fue para mi generación una esfera pública construida —aun con sus insuficiencias— a partir de unos principios de colaboración alejados de las dinámicas de competitividad características de otros campos culturales tradicionalmente instituidos. Es más: yo diría que “los vídeos” no son la obra más relevante producida por esta generación, sino que justamente las “obras” contenidas en este programa tienen como condición de posibilidad la producción colectiva de una esfera pública donde el trabajo de intercambio, de confrontación, de discusión y de colaboración era incesante. Lejos de la autorrepresentación idílica que esta descripción pudiera parecer destilar, en el campo del vídeo fue donde mi generación también exploró modos conflictivos de relación entre el trabajo y la renta y una economía del trabajo creativo que se alejaban de sus versiones dominantes en la institución artística. Sirva como ejemplo la insistencia colectiva en regularizar regímenes de obtención de renta mediante la explotación de derechos de exhibición y comunicación que, al estar empecinadamente instalados en una concepción reproductible de la obra múltiple y sin original, apuntaban a una relación trabajo-renta alejada del binomio objeto-renta imperante en el sistema comercial del arte y favorecía una situación de permanente accesibilidad y circulación de la producción videográfica.

Si este programa está —aun resultando obligadamente limitado— bien surtido de nombres y títulos, es porque su diseño quiere reflejar la manera en que se difundía y se mostraba el vídeo en la época de la que acabamos de hablar: en tandas largas e intensas, unos títulos y unos autores junto a los otros, articuladamente en diálogo y en contraste, casi nunca singularizando nombres y títulos, por lo general en el marco de festivales, de espacios y de momentos de encuentro o mediante las recopilaciones colectivas en formatos domésticos fácilmente accesibles, en programas temáticos y en amplios catálogos difundidos voluntariosamente por las distribuidoras. Quiero dar las gracias con este trabajo a todos y a todas con quienes lo compartí y de quienes aprendí.

17/12/11

Jorge Brunete.

--Valencia 1991--

que desquiten su canto las flautistas. que borren los tatuajes que inventan. que desmaquillen sus plumas. que las conviertan en dientes hundidos : zarzas. que sepan que 5000 pájaros han muerto hoy en Arkansas. que sean zorras violentas. que comprendan el auténtico significado del verbo morder. que se dejen de tanto espejo y tanta nieve en la sobremesa. que callen su languidez al borde de las llanuras. que no son indias mapuches : lianas: verticales : Indomables. que me miren y huyan despavoridas. que sepan que su nuca de niña asustada puede prolongarse hasta precipicios incoloros. que sepan que hoy he muerto más viva que una cicatriz. asfixiada al ser ahorcada de un puente peatonal. el torso desnudo con señales de tortura y un nombre pintado a lo largo de toda la espalda.
-México-

Jorge Brunete Gil nace en Valencia el año 1991. Actualmente dedica su tiempo a estudiar el grado de Historia en la Universidad de Valencia y como voluntario en la Red Sahel para la inmigración. Coordina, junto al poeta Eddie(J.Bermúdez) las jams poéticas del café cultural Arte&Facto. No entiende ni quiere entender la diferencia entre poesía y política. Coedita con el poeta Enrique Martín el blog

http://poesiadelafrontera.blogspot.com/osted at 12:

16/12/11

María Lapachet. Codex de Poetas

                                   
María Lapachet (Córdoba 1978)

Lesbiana, feminista, escritora, traductora y activista del VIH/SIDA & derechos LGBT. Organizo el equipo Butch/Femme de la Marcha contra el Sida (AIDS Walk NYC) y soy co-anfitriona de unas kedadas butch/femme (NYC Butch Femme Socials) en Manhattan.

http://www.marialapachet.com/



Desnudos, bajo el aire acondicionado,
me lames la espalda y me besas el cuello,
nos abrazamos, jadeamos, suspiramos,
me encanta cuando me acaricias el coño con
un sólo dedo... Dame uno de tus dedos
y levantaré el mundo

- - - - - - -

Qué más quisiera yo que escribir como Allen Ginsberg



1
Me quieren meter en una unidad de Salud Mental.
Supones que todas nos volvemos locas alguna vez.
Claro que tú nunca has soñado como yo sueño
Ser una loba hindú que salta directamente a la yugular
De sus víctimas para matar al demonio que habita en cada ojo
Habitable entre el moho y la tierra prometida y vendida,
Tierra vendida y prometida y habitable
Donde los buscadores de oro encontraron pirita.
Con una descarga eléctrica se neutralizaría todo mi veneno,
el tuyo, el de ella… todas somos veneno y sangre,
polvo y gusanos. Lesbianas. Amazonas en el Village.
Guerrilleras Octava Avenida abajo. Corriendo.
Saltando. Gritando. Besando a toda la que sale a su paso.
Pintoras. Escultoras. Diseñadoras graficas.
También escritoras feministas incendiadas.
Poseídas por Safo e Inga Muscio, sembrándolo todo de vida
Por donde vamos. Fiestas en apartamentos alquilados
En Broadway con la calle 18. Cenas y copas
En restaurantes tailandeses. Sexo porque sí
en los baños públicos de Chelsea Piers.
Las normas están para cumplirlas. Tú ves más allá.
Con un cuerpo calentito al lado en la cama,
cuando te entrevistan es fácil confundir las cosas.
Siete equis y seis oes al final de un email. ¿Quién lo ha escrito?
¿Quién ha cocinado para ti? ¿quién casi se carga tu bol favorito?
¿Quién tiene mis tetas y a ver quién te va a querer más que yo?
Ojala a tu edad no me ate a la carrera y a lo loco
A la primera que me llegue diciéndome que me quiere.
Amar no es arreglarle la vida a los demás, ladilla mía,
ni provocar una crisis para que se nos eche en falta.
Paseo por Park Avenue siguiendo mi destino. Mi amor
Va vestida en plan dandy, pelo corto, hombros para atrás,
Traje de chaqueta tres piezas de Brooks Brothers. Para comérsela.
Tú sabes que capto una energía muy extraña;
Extraña energía de un par de gilipollas que dictan unas reglas
Sobre el placer sexual, que no es ni sexual ni placer
Ni tiene nada que ver conmigo. Energía
Que un camionero cree obtener en fondo del coño de su mujer
Todas las noches de luna llena y mohosa;
Luna llena, mohosa, prometida, vendida y habitable
Como el coño de una puta,
Como el agua turbia,
Como un huevo amarillo
Como mi mente-veneno.
Mente-veneno.

2
La gente huye de los miserables.
Aburrida, detenida en una pausa,
Vives la vida que mereces, Eris,
Sin entender lo que esta noche pienso.
Destruyes el amor y nunca serás feliz,
Nunca serás nada, sólo una pobre loca.
Noto tu cálido aliento en mi espalda.
Podría abrazarte, besarte y decirte
que no te voy a dejar nunca. Estoy
muy cansada de esta amistad vacía,
De ti, que eres musa de poetisas borrachas,
No me molesto en darme la vuelta para verte,
Sigo mi camino, sigo con mi vida.
Siempre que hay algo bonito te metes
por medio, no sea que vaya a funcionar.
Nunca serás feliz. Retorcida y amargada
como los gusanos. Acabarás como esas viejas
americanas que huelen a meado de gatos.
Vives la vida que te mereces, a la sombra
de una mediocre a la que le faltaron ovarios
para coger un avión, cruzar el charco,
emborracharse como Anne Sexton,
pelearse en bares como Chavela Vargas,
y darle a la heroína como Janis Joplin,
Vives la vida que te mereces y nunca serás feliz.
A ti también te faltaron ovarios para acabar
lo que empezamos en nuestra noche de bodas.

Maria Lapachet.

El Roto. Paraísos fiscales

6/12/11

María Hernández en el Ateneu Barcelones

una voz nueva

ACEC. Calle Canuda, 6, 5ª planta (Ateneu Barcelonès) Barcelona



Matías Néspolo y María Hernández (Foto:Carme Esteve)



En la segunda sesión de Voces Nuevas, que coordina Albert Tugues, el narrador, poeta y periodista cultural Matías Néspolo presentó, el pasado 3 de noviembre, a María Hernández.

María Hernández es poeta, filóloga (doctorada con una tesis sobre el teatro de Quevedo y descubridora de dos cartas autógrafas y otros inéditos del poeta) y artista free lance que forma parte de grupos artístico-poéticos que fusionan poesía con música rock, rap, etc. En palabras de Néspolo, la autora “colecciona secretos y recita sus versos con otros de la tribu. Juega, en general, a crear cosas que antes no existían. Drapartista y titiritera de palabras, regenta el Forgotten Pub, un garito imaginario. Todo esto es posible porque la realidad es pluridimensional y los pensamientos ocupan un lugar real en el mundo”.



La autora protagonista de este recién estrenado espacio de la ACEC hizo una lectura-representación de sus poemas, poesía, más que recitada, hablada y escenificada. Entre lectura y lectura, Matías Néspolo y María Hernández introducían comentarios sobre las nuevas poéticas, los escenarios donde se expresa la nueva poesía, cuya expresión, dijeron, “ya no es sólo una exclusividad del formato libro”. Hernández destacó la necesidad de que el poeta o el artista salga de su aislamiento y rompa el marco convencional de la publicación, de las lecturas habituales, de tal modo que la poesía pueda fusionarse con otras formas de arte, con otros géneros como la música, el dibujo (el poema gráfico, la novela gráfica), o la representación escénica del texto, la escritura en el cuerpo, el tatuaje poético, etc. 



Explicó también que le gusta crear objetos poéticos y divulgarlos secretamente, distribuirlos de incógnito, por ejemplo dejar fragmentos escritos en cáscaras de nuez o introducirlos dentro de botellas, objetos que luego depositará en una barra de bar o en una esquina, abandonados al azar en busca de lectores desconocidos. Estas acciones serán aplicadas como otra forma de divulgar la poesía, de publicarla, que “no se limitará ya al estrecho espacio del formato libro”.



Néspolo y Hernández también debatieron con el público y se habló sobre el futuro del libro, de internet y las publicaciones que se hacen mediante las nuevas tecnologías, como blogs, webs de autor, etc. También se refirieron a la “poca calidad material de los libros que se publican actualmente, la mayoría de los cuales no soportarán el paso del tiempo”, como afirmó la autora, partidaria de otro tipo de libros más resistentes, “que no se desgasten como el papel, un libro de artista compuesto con materiales que resistan el paso de los años e incluso encuadernado con tapas de madera”. Poesía, publicación y divulgación de la poesía, fusionada con las otras artes, todo en un formato más abierto y duradero en el tiempo.










30/11/11

Agueda Muñoz López. poema

Agueda era una amiga mía de Beas de Segura (Jaén) a finales de los años 70 del pasado siglo; hace 33 años que no se nada de ella, pero he recuperado, haciendo limpieza, un poema suyo.
Fmk
Fotografía: "roca pulida en Bretaña". agosto 2011. Félix Menkar

Aquí estoy.
Conmovida de poder amar
en el desgarramiento de la luz.
Extrañada de mi propia alegría,
cuando todo es luto;
y las hienas disparan su nauseabunda risa,
a través de los cuerpos orgullosos.
Tres carabineros prenden mi alma,
y la llevan a la cárcel.
Y nadie protesta,
y nadie la defiende.
Y, yo aquí encadenada al cielo de mis convicciones
luchando por los que no conozco,
muriendo por los que ya murieron,
viviendo por los que nada saben de mí.
Pero un día…..me iré
donde la suciedad y la ceniza no me alcancen.
Se aferrara mi alma a su destino,
pero me iré.
Estaré junto al horror de los vencidos.
Me matarán,
allá,
en las montañas
y mi sangre encenderá los astros.
Me sitiarán como si fuera una alimaña,
pero no seré la última rebelde.
Moriré desobedeciendo
a los que ultrajaron mi alegría
y no serán necesarios mi desprecio
ni mi fuerza. Ellos
morirán despedazándose,
royéndoles sus remordimientos,
y cuando ni mi perdón
pueda hacerles compañía
ellos estarán retorciéndose
en el total abandono de los infiernos.
Entonces, la justicia será hecha,
y aquel día, ya no me asombraré
de poder amar,
y mi alegría será limpia
como el cielo de mi infancia.

Marzo 1978

Beas de Segura (Jaén)

29/11/11

VIII NOCHE RAYUELA: LUNA Y PANORAMA DE LOS INSECTOS



Mi corazón tendrá forma de sirena después de escuchar en Rayuela a Luna y Panorama de los Insectos.

Sirena de acero pulverizado, raposa de las tabernas, crepitante, mordiente, estremecida... setecientas trece veces entregado mi rostro a la explosión devoradora de la más dulce belleza.


Concierto íntimo y lunático (por enamorados de la luna). Desgranando canciones dulces como llaves oxidadas. Quedamos como insectos solos. Quedamos solo como insectos. Solo insectos bajo la luna,pero no la luna. Ahora que hemos escuchado La Luna como extasiados en la cuna de nuestro desván, ahora ya podemos hundirnos tranquilos.


(Brevísima semblanza del concierto de Luna y Panorama de los Insectos en Rayuela, el 26 de noviembre en la VIII Fiesta Rayuela).

cortesia. Pedro Verdejo. link a RAYUELA

26/11/11

Capitalismo. Ana Pérez Cañamares


“Capitalismo”

El hombre seboso y trajeado se cuela en nuestra cama cada noche después de follarse al universo viene a susurrarnos nanas su obsesión por nosotros no descansa nunca en nuestros sueños nos persigue con su disfraz de perro, de vendedor, de cura de espiga de trigo, de pistola en el bolsillo su disfraz de muerte, su disfraz de vida

sé que tú le gustas con ojeras yo le pongo cachondo cuando estoy cansada me quiere flaca aunque me tienta con chucherías y a ti elegante aunque te duelan los huesos me empuja a emborracharme pero no por diversión sino para olvidar que mis horas de ocio se cierran siempre con balance negativo cuando estamos a punto de enfermar por agotamiento nos premia con unas vacaciones y nos tiende los billetes como el cazador lanza un hueso al galgo que ahorcará mañana

me instiga a desear cosas que no necesito aunque él nunca tiene para

mí un regalo dice que mis enemigos son aquellos que quieren lo mismo que yo porque no hay bastante nunca hay bastante para todos y nos cobra por lo que no es de nadie por el agua de lluvia por el sol y la arena por los claros del bosque y los manantiales

secuestra a mi amor durante 10 horas cada día y cada día me lo devuelve más viejo con sus brazos lascivos abraza a mi hija y yo grito ¡huye!

-he visto los primeros signos de rendición en su rostro inocente

-pero no sé mostrarle la puerta de salida y más que mi felicidad, lo que a él le preocupa es atisbar en mi cara un rastro de consuelo que me permita llegar hasta la próxima tregua cada día me pone café en los labios para que aguante, y luego una pastilla que me aplaque los nervios para que descanse y duerma mientras él sigue haciendo conmigo lo que le viene en gana (a veces se tumba sobre mí y yo con los ojos abiertos miro al techo, y si se da cuenta me dice que ya va siendo hora de pintarlo) envenena la comida con que me alimenta me prohíbe fumar mientras engorda mi ansiedad y me quita los chupetes que podrían consolarme provoca mi llanto y después me obliga a maquillar las señales de la tristeza si me pongo rebelde, ríe paternalista cuenta que él también pasó por esa época y mi rebeldía la rebaja a moda que luce en camisetas los sábados por la mañana cuando sale a comprar los cruasanes y el periódico él me da detalle de cada asesinato, de todas las guerras de las violaciones y los golpes de estado

pero tanta información me deja sorda y ya no escucho los crujidos ni los llantos en voz baja las señales del desmoronamiento y él calla que cada muerto, cada herido las mujeres violadas y los que sufren torturas todos recibieron su visita antes de convertirse en lo que son ahora se zafa de las culpas con promesas pero yo sé que una palabra suya bastará para condenarnos y si desaparece es para espiar a salvo y oculto en los bares, en los hoteles, en los baños, en las celdas tengo que darle las gracias porque ¡tú eres una mujer moderna!, grita animoso de las que habla inglés, trabaja en casa y en la oficina va al gimnasio y aparenta menos edad de la que dice el dni tienes nociones de pedagogía aunque apenas veas a tus hijos y además fuiste bendecida con una vocación para que puedas sentirte mejor que otras (y yo callo que yo no quiero ser artista si eso va a convertirme en diferente

porque ya me siento lo bastante sola y no quiero competir en más carreras) si muestro debilidad, susurra, todos querrán aprovecharse (como si él dejara algo para los otros) mejor será que despliegue arrogancia (con todos menos con él)

de todo me habla pero no de quién recogerá los restos del naufragio ni en qué lugar nos reuniremos los náufragos para organizarnos para hacer un fuego, compartir la comida y quitarnos el frío aunque antes hay que hacer acopio de fuerza para no abandonarse cada uno en su rincón

Un día, no sé cuándo, yo le voy a cobrar sus cadáveres, las humillaciones el secuestro de la inocencia el expolio de los sueños yo le voy a cobrar, no sé cuándo y la primera puñalada que le voy a meter va a ser por las caricias que no nos dimos por los polvos que no echamos tú y yo cada vez que se cuela en nuestra cama y nos dice que mañana, mañana, mañana mañana el despertador sonará a las 6.30 y veinte minutos más de sueño nos harán mejores soldados a su servicio

Te lo juro, mi amor. Una puñalada por cada polvo que nos robó y luego ya el resto, por los presos, por los indigentes por los que dejan atrás casa y familia por el dolor que no merecemos sufrir ni ver por los campos arrasados por los animales que se hacinan por los niños que trabajan por los ojos que se cierran por el cansancio y la muerte por el tiempo que no volverá por la vida que nos robaron por la vida mi amor por la vida.

Poema de Ana Pérez Cañamares

20/11/11

Esther Ferrer


Pionera del conceptual en España y miembro del grupo ZAJ, Esther Ferrer (San Sebastián, 1937) está considerada la artista de acción más importante de nuestro país. En 2008 se le otorgó el Premio Nacional de Artes Plásticas, aumentando en reconocimiento y en visibilidad una extensa obra que buscando los elementos esenciales y la pobreza de medios, transmite emociones con reflexión propia, ironía y compromiso social.

Metrópolis dedica un programa monográfico a su dilatada carrera, en el marco de la exposición que dedicada a su obra podrá verse en el Museo Artium de Vitoria hasta el 8 de enero de 2012, y posteriormente en otros espacios (Baluard Museu d'Art Modern i Contemporani de Palma y CGAC Centro Galego de Arte Contemporánea).

Histórico de emisiones:

19/11/2011

18/11/11

La marcha de 150.000.000, Enrique Falcón

Enrique Falcón nos propone en su ‘Canto de los 150.000’ un poema épico recordando otros como aquel ‘Anabasis’ de Saint John Perse, valore el lector el valor del mensaje y del sugerente contenido poético.
Fmk

NOTA.- copio el post de Eclipsados con un enlace digital al libro

“La marcha de 150.000.000″ (2009)


A los dos años de haber sido editada, la versión de 2009 se agotó por completo. Es muy difícil encontrarla ahora en papel. Aquí tienes, sin embargo, una edición digital de la misma, completa y accesible (.pdf)

La presente edición es definitiva y presenta la totalidad del poema (en 5 secciones, en 55 cantos, en 5.000 versos) con su estructura final, incorporando las 3 secciones completas que faltaban (“Para los que aún viven”, “La Caída de Dios” y “Canción de E”) y reescribiendo significativamente las dos iniciales ("El Saqueo" y "Los Otros Pobladores", que ya habían sido publicadas en sendos libros de 1994 y 1998). 

El libro se publicó gracias a la apuesta del poeta y editor Ignacio Escuín. La maqueta fue del gran Kb, así como las ilustraciones que, versionando obras de Käthe Kollwitz, recorren el volumen.

 
Este es su índice:

* Prólogo Cinco
(por Jorge Riechmann, Antonio Orihuela, Eduardo Milán,
Eduardo Moga y Miguel Casado)

* «La marcha de 150.000.000» (poema):
1/. El Saqueo
2/. Los Otros Pobladores

3/. Para los que aún viven

4/. La Caída de Dios

5/. Canción de E

15/11/11

Redes 81. Los 12 pilares de la inteligencia.

Eduard Punset y su impagable programa REDES

12/11/11

Luci Romero

Cabra, 1980


MERECIMOS EL FUEGO


Una cálida luz que celebra
el presagio que la ciencia otorga
regresa la vocal que se diluye,
sin solemnidad.

Y ahora,
con ese timbre neutro de quien olvida
refugiarse en el espejo de otro, sin mas,
rompes la cadencia que la piel sugiere.

Gritas y el vacío pierde su consistencia,
el fuego, la evocación del sueño amargo
que no retrocede, y de nuevo,

en el aire se incendia una flor
que sostiene el grito.