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22/11/15
Juan Carlos Mestre & Juan Carlos Monedero_La cenicienta
Un trocito del fantástico mano a mano entre Juan Carlos Mestre y Juan Carlos Monedero en "Te cuento La Cenicienta" ¿quieres leer más?
"Como cuanto era para Cenicienta la vida: una escalera que desciende, un techo sin hogar, no un hogar sin techo, allí donde limpia de espinas el pescado que no se sentará a comer, donde quita el polvo a los libros que jamás leerá, donde cambia las sábanas de la cama donde otros serán felices. Nunca ella, siempre servidora de la necesidad de los demás, trabajando para los que desde la Edad Media siguen siendo la mala marca de los mismos amos, la dolorosa cicatriz de los mismos due- ños. Espanto rima con encanto, y unas letras más allá existen palabras que ya no significan justicia y otras que todavía significan miedo. No caen del mismo modo desde las nubes repletas de sardinas las escamas de nieve sobre los tejados de uralita y las casas de tablones donde viven los desvalidos. No nieva del mismo modo en la cabina de los teleféricos en su ascenso hacia las estaciones de esquí que sobre los senderos de cabras por donde el humilde pastor regresa del matadero tras abrazar al ganado. ¡Ah, cómo balará esa noche el silencio! No da igual ocho que ochenta. Para alguien que no es feliz la nieve es una harina mustia, el se- rrín de la tristeza, las pavesas albas que caen sobre el mundo después de que arda el tiempo. Así que modestamente, sin ninguna otra intención que ser blanca, la nieve sigue cayendo sobre Vallecas y Nezamí. Pensando el pensamiento, como letras negras sobre la paz asustada del blanco de una hoja. ¿Dónde, dónde se fueron los maestros?"
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10/10/10
Juan Carlos Mestre. Codex de Poetas

ECLIPSE CON RIMBAUD
He pasado la mitad de mi vida en la oscuridad.
He descargado camiones de oscuridad.
He bebido toda la oscuridad.
He dormido con la oscuridad.
He amado la oscuridad y me he acostado con ella.
He tocado las piedras de la oscuridad hasta herirme las manos.
He repetido tu nombre en la oscuridad.
Los pescadores cantan en la niebla de la oscuridad.
Los jóvenes sin vida están despiertos en la oscuridad.
Los músicos y las rameras guardan su corazón en la oscuridad.
He soñado con la oscuridad la mitad de mi vida.
He hospedado mi juventud en el cáñamo de la oscuridad.
He desnudado a la oscuridad y gozado con ella.
He acariciado con dedos de pastor el sexo de la oscuridad.
La oscuridad es la oración de los acordeones nublados.
La oscuridad vive en las palabras que decifran la muerte.
La oscuridad habita los suburbios de la belleza.
Dad de ladrar al perro de la oscuridad.
Oíd la lepra sagrada de la oscuridad.
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Juan Carlos Mestre
2/2/10
Poéticas en fuga II. Valencia.

Promovido por Libreria Primado (Miguel Morata), Café Cultural El Dorado (Isaac Alonso y Alicia Martinez) y por los miembros de la Asociación Poética Caudal (Sección de Valencia) los próximos viernes 5 y 12 de febrero, tendremos la oportunidad en Valencia de escuchar a Olvido García Valdés, Juan Carlos Mestre y Chantal Maillard en senda lecturas de sus obras, así como participar en un encuentro con Ildefonso Rodríguez, Eloísa Otero, Marcos Canteli, Lupe Grande, Antonio Méndez Rubio, Laura Giordani, Arturo Borra, Esther Ramón, Luis Luna, Oscar Solsona, Cecilia Quilez, Quique Falcón, Pedro Montealegre, Rafael Saravia, Lourdes De Abajo y Julieta Valero.
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Poesía en diálogo con el público valenciano gracias a la subvención del Ministerio de Cultura y a la comprometida actitud de Alfons Cervera con la cultura y las bases sociales cediéndonos un espacio, un marco incomparable en La Universidad de La Nau, Foro para el cambio.
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El día 5 de febrero comenzaremos con una mesa en la se expondrán las nuevas Tendencias en la poesía hispanoamericana actual, con la inestimable presencia de Ildefonso Rodríguez, Marcos Canteli, Esther Ramón, Pedro Montealegre y Quique Falcón que nos presentaran poetas y textos que les son especialmente atractivos y visibilizables, compartiéndolos con el público asistente.
Olvido García Valdés estará acompañada en esta ocasión por los poetas Antonio Méndez Rubio, Lupe Grande, Eloísa Otero, Laura Giordani el mismo día 5 de febrero
Chantal Maillard estará acompañada en esta ocasión en una mesa de lectura y debate junto a Arturo Borra, Óscar Solsona, Julieta Valero. Será el viernes 12 de febrero, a partir de las 19:30 h en U. La Nau.
Juan Carlos Mestre, el día 12 de febrero estará acompañado por Rafael Saravia, Arturo Borra, Cecilia Quílez y Luis Luna.
Este 2º encuentro de POETICAS EN FUGA -otra poesía es posible- quiere participar en las dinamicas culturales de nuestra comunidad los que a nuestro criterio son en su heterodoxia y rizomática emergencia trabajos de creatividad, comunicación y pensamiento más relevantes del denso panorama cultural presente. No hay jerarquías ni excelencias entre los participantes y el hecho de centrar en 3 diálogos con nombre propio + 1 mesa en panorámica de las tendencias inmanentes es por una cuestión práctica frente a los lectores, siendo que en sucesivos encuentros vayamos exponiendo otras poéticas como las de Jenaro Taléns, Carlos Piera, Ildefonso Rodríguez, Eduardo Milán, Tomás Segovia, etc.,
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Así pues poesía para todas y todos, en proximidad y diálogo, con recitales en La Nau por parte de J. Carlos Mestre, Chantal Maillard y Olvido García Valdés y también con las lecturas, ya a partir de las 23 h. en Café El Dorado, de Ildefonso Rodríguez, Guadalupe Grande y Eloísa Otero la noche del viernes 5 de febrero y de Julieta Valero, Luis Luna y Lourdes de Abajo la noche del viernes 12 de febrero.
Con la inestimable colaboración del Ministerio de Cultura
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25/3/09
Juan Carlos Mestre. El arca de los dones

EL ARCA DE LOS DONES
Mi alma es esa casa de madera que arrastra el vendaval.
A veces en la noche yo siento acercarse a un huésped invisible y oigo girar su llave y escucho avanzar sus pasos.
Entonces la poesía, cada pluma arrancada a las alas de un ángel, es la semejanza de una casa en el aire, el portal luminoso, las ventanas abiertas, el que empuja la puerta y el que entra seguro y se acerca hasta el arca y reparte los dones.
Doy al amanecer, cuando la sangre de los delfines se derrama lentamente sobre el serrín de las cervecerías, un cuchillo blanco.
Al que bajo el hielo negro de la noche caminó conmigo y sufrió conmigo la dócil alianza del fracaso, dejo la herida.
A la columna de silencio de esa muchacha que rozada por el tacto de la obediencia guarda en su pensamiento la perfección de la muerte, una copa de viento y de raíces.
Al río de mi infancia donde bebió Demócrito de Siracusa la niebla del espíritu, la claridad que ya no tendrán mis ojos.
A la ciudad que cercada por la elipse del envejecimiento enterró su memoria junto a las norias de la desposesión, una tumba vacía.
Al muchacho judío que ante un espejo empañado contempla el rubí de su alma atravesado por la espina de la crucifixión, una caja de música.
A la sombra de mi padre contemplando la luna, una cabaña en el bosque.
Al que en los atrios de la conformidad padeció la pobreza mas no será nombrado en las tablas de la justicia, la balanza con los alimentos.
A la orilla del mar, un caballo con cabeza de tortuga romana.
A la mujer que me amó con la fidelidad del astrónomo, dejo el resplandor, el halo de una estrella cuyo astro no existe.
Al ibis, la analogía de las agujas.
Para el que estrechamente vigilado por la locura hizo vibrar el ángulo recto de las constelaciones, el acordeón y las palomas verdes de la plaza.
Para ti, amor mío, el río eterno de los dioses y sus gatos sagrados.
Al insobornable enemigo cuya víctima fue feliz como un imán vertiginoso ante los filamentos de la melancolía, una silla de enea.
A la muerte, una puerta abierta.
Al ajusticiado en el abismo de su propia escritura que sólo tuvo oídos para el ángel y amó la semejanza y la inutilidad de las cosas, una jaula con peces de madera.
Al otoño, la lejana memoria de las ballenas del cabo.
A la sabiduría de los profetas, un candil de silencio.
A la lápida de Leonardo Mestre, los sueños que no tuvo y que ya nunca sabrá.
Al que con su linterna de fósforo ayudó a resistir y guió la navegación de los torturados, el faro de la utopía.
A la dulce mujer que se acercó a mi sombra como madre, el azul de mayo y el zumbido de las abejas en la primavera.
Al jardín de los monasterios, la alondra del alba y la rosa cortada del rabino.
Al tetrarca y al que está detrás de su lengua como un tábano, la urna rota del centauro ante la que un lacayo da voces.
A la tristeza que iba cruzando el puente aquella tarde de invierno, un revólver cerrado por un nudo.
Para el leñador que derribó el gran ciprés de los hermeneutas, el meteoro silvestre de las ciervas ingrávidas.
A la estatua de Francesco Orsini duque de Bomarzo, el vértigo transparente de la materia que huye.
A los versos que no escribí, un collar de frutos y semillas.
A la grieta del eremita, la pantera del anochecer.
A la memoria, la lluvia, el lirio de las estaciones abandonadas por las que pasa el ferrocarril sin detenerse.
A los amantes que descifran su desnudez en la oscuridad, un hilo de saliva.
A la pirámide del conocimiento, la amatista mojada del escarabajo y los élitros celestes del jeroglífico.
A La Habana de mis antepasados allá por mil novecientos veinte, la nieve.
Para Rousseau el Aduanero, los ágiles antílopes que cruzan el agua encarnada de los sueños.
Dad este libro a los animales, al búho y al alce, al armadillo y al erizo silvestre.
Arrancadle una a una sus páginas y dádselas a los animales. Dadle al hurón la oscuridad de la palabra búfalo y al búfalo la inmaculada pradera del billar de los bares.
Y de entre todos los dones y de entre todos los sueños, dadle a mi corazón una casa en el aire.
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13/3/09
Juan Carlos Mestre. Codex de Poetas

Mestre, Juan Carlos (Villafranca del Bierzo, 1957). Premio nacional de poesía 2009, todo lo demás aquí.
les ataron las manos a los raíles,
me obligaron como se obliga a un extranjero
a subir a un tren y abandonar la ciudad.
Mis amigos enfermaron en el silencio,
tuvieron visiones en las cercanías de lo sagrado.
No la herida del inocente,
no la cuerda del cazador de reptiles,
en mi pensamiento la crueldad tiene nombre.
Me llamaron judío,
perro judío,
comunista judío hijo de perro.
Este no un asunto que se pueda solucionar con tres palabras,
porque para cada uno de nosotros
esas palabras tampoco significan lo mismo.
Yo he tenido un perro,
he hablado con él,
le he dado comida.
Para alguien que ha tenido un perro
la palabra perro es fiel como la palabra amigo,
hermosa como la palabra estrella,
necesaria como la palabra martillo.
Juan Carlos Mestre
PÁGINA CON PERRO
Los carabineros detuvieron a mis amigos,les ataron las manos a los raíles,
me obligaron como se obliga a un extranjero
a subir a un tren y abandonar la ciudad.
Mis amigos enfermaron en el silencio,
tuvieron visiones en las cercanías de lo sagrado.
No la herida del inocente,
no la cuerda del cazador de reptiles,
en mi pensamiento la crueldad tiene nombre.
Me llamaron judío,
perro judío,
comunista judío hijo de perro.
Este no un asunto que se pueda solucionar con tres palabras,
porque para cada uno de nosotros
esas palabras tampoco significan lo mismo.
Yo he tenido un perro,
he hablado con él,
le he dado comida.
Para alguien que ha tenido un perro
la palabra perro es fiel como la palabra amigo,
hermosa como la palabra estrella,
necesaria como la palabra martillo.
Juan Carlos Mestre
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