Mostrando entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Chile. Mostrar todas las entradas

22/2/17

Juan Luis Martínez_LA NUEVA NOVELA. Poesía

Poeta vanguardista y artista visual chileno (1942-1993)
 
Poesía protohipertextual en el contexto de la videósfera

(...)
La desaparición del autor en la era digital, tal y como fue conocido e ideado en la Modernidad, es un hecho tratado en extenso por la teoría. Para la crítica este tópico configura una de las vetas más reconocidas en la práctica escritural de Martínez. Lo significativo es comprender que la instalación de nuestro autor en la crisis del modo de representación escritural es asumido con una conciencia tipográfica del evento, de ahí su rasgo autorreflexivo, su carácter protohipertextual y no netamente hipertextual. Es el propio Chartier quien explica el fenómeno todavía de convivencia entre las formas de expresión manuscrita, impresa y digital de la comunicación escritural (2000: 105). La crisis debe ser entendida para el caso de Martínez como acopio de los materiales dispersos en dichas textualidades; por un lado, se encuentra la huella de la escritura manuscrita en el montaje de los collage ("LA SIESTA DE UN FAUNO" (Martínez, 1985: 28); en "UN PROBLEMA TRANSPARENTE" (40-43); en "Nasobema lyricum" (68); y de manera singular en la objetualidad de los anzuelos de "Icthys" (75), como también en la impronta del impreso, reforzado en el carácter de autoedición del libro de alta sofisticación para la época y el contexto de las publicaciones chilenas10. La huella del sujeto en la escritura, a partir de la conciencia tipográfica se encuentra con precisión en el texto "La grafología" (91). El texto a partir del título es expresión del material con el que se construye el mismo: la escritura. La grafología, disciplina pseudocientífica que explora las relaciones entre la escritura y el carácter connotado del sujeto que escribe y al cual se aplica el estudio
 grafológico, es utilizada en alianza con el concepto "gramatología" de Jacques Derrida; la pertinencia de la presencia del autor en la marca del serrucho, la evidente dedicatoria tachada a Barthes, duplicado del procedimiento efectuado en el nombre del autor, es un procedimiento que avala esta lectura11. Sin embargo, el juego es especular, como muchos elementos del texto, dado que el apellido "Martínez" se refuerza en la imagen manuscrita que es sobre-escrita en los dientes de la herramienta representada como imagen. El sonido que produce aserruchar junto con la imagen presentada se figura en los fonemas de "Martínez", pero señalado a manera de imagen con la expresión de la grafía (grafemas). Los sistemas se entrecruzan. Las formas de representar no se sostienen de manera aislada (crítica de la lingüística tradicional de Saussure). El texto impreso sostiene la imagen, la que, a su vez, sostiene la huella del autor, su nombre. La imagen extrapola otra información por medio del asterisco del que se acompaña; la glosa es un vínculo protohipertextual, en el cual se inserta un conocimiento acerca del arte moderno y su carácter es declarativo de la influencia de la forma sobre la representación. La plena conciencia del formalismo del arte moderno, presentado de semejante manera por Martínez, nos demuestra la altura de La nueva novela, de su diálogo simétrico con la teoría del lenguaje y literaria, la estética, la filosofía: valor-conocimiento, cuestión que también se encuentra desarrollada en las páginas previas al texto referido, específicamente en "OBSERVACIONES RELACIONADAS CON LA EXUBERANTE ACTIVIDAD DE LA 'CONFABULACIÓN FONÉTICA O 'LENGUAJE DE LOS PAJA-ROS' EN LAS OBRAS DE J.P. BRISSET, R. ROUSSEL, M. DUCHAMP Y OTROS" (89) y en la página inmediatamente anterior que apela a la musicalidad del lenguaje "pajarístico". Lo declarado en el fragmento posterior a la imagen presentada en "La grafología" revela la particular conciencia sobre el lenguaje y sobre los procedimientos inaugurados por los simbolistas:
A sílabas entrecortadas quiso repetir un nombre: (Jxuan de Dios), ¡Ah, ese sí que hubiera sido un verdadero nombre!, mas como un serrucho trabado en el clavo oculto (que maldice el carpintero), sólo pudo pronunciar, a duras penas, tartamudeando -atragantado por el aserrín de sus palabras- las chirriantes sílabas de su apellido: (Mar - mar - ttí - nnez) (Martínez, 1985: 91).
---ver el texto completo aquí

La siesta del fauno

Señales de Ruta de Juan Luis Martínez por Enrique Lihn 1987
--enPDF: LA NUEVA NOVELA libro entero aqui. 
http://juanluismartinez.cl/obras/nueva_novela/nueva_n.html. Edic.ARCHIVO ed. 1985

1/2/15

Pedro Montealegre ha muerto


Yo, cuando sea mayor, querré ser poeta chileno. De la estirpe de De Rokha, Neruda, Huidobro.  De la de Javier Bello y de la de Yanko González ...
...O de la de Pedro Montealegre (Santiago de Chile 1975-2015). Su poesía --torrencial, tan directa y cervical como hecha a golpes, a forjadas de cuchillo, como troceando la carne sótano del mundo.
Pedro Montealegre vivio en España, casi a orillas del Mediterráneo valenciano, durante algunos años y formó parte de la Unión de Escritores, esa panda de zíngaros estupendos que se esconde detrás de las conspiraciones de "Lunas Rojas", del colectivo "Alicia Bajo Cero" y del II Foro Social de las Artes. Algunos lo abrazamos en Moguer durante los encuentros de Voces del Extremo, que paradójicamente ese año celebraron la Poesía y la Vida con todo su esplendor, y donde Pedro nos cautivó a todos con su verso, con su sonrisa amplia, con su afecto sin límites en una noche de cante jondo y cielo completo.

Enrique Falcón, Antonio Orihuela

21/1/15

Pedro Montealegre... In Memoriam


Pedro Montealegre (1975-2015) periodista y licenciado en comunicación social por la Universidad Austral de Chile. Ha realizado el doctorado en Lengua y Literatura Hispánicas en la Universitat Jaume I de Castellón. Residió en Valencia desde el año 2001 y regresa a Chile en enero de 2014.  Como poeta ha publicado los poemarios Santos Subrogantes  (Ediciones de la Universidad Austral de Chile, 1998); La Palabra Rabia (Editorial Denes, Valencia, 2005);  El Hijo de Todos (Ediciones del 4 de Agosto, Logroño, 2006);  Transversal (El billar de Lucrecia, México D. F. 2007); Animal Escaso(Ediciones Idea, Las Palmas de Gran Canaria, 2010) y La Pobre Prosa Humana (Ediciones Amargord, Madrid, 2010)
                                                   - - - - - - - - - -

Fue la deflagración: la bomba hizo verbo. Estudiantes en llamas, llena la boca con plumas de Fénix. Caras destrozadas, pureza del vidrio, triza transparente –es pregunta– opacada por hollín, grasa subcutánea –la impregna–, el corte: cada trozo refleja: cara igual cascada. Indigestión de un auto lleno de explosivos, ¿una perra de metal? Caballo no, Troya no, no un zeppelín, su forma de vientre. Aunque esté preñado. Es un toro preñado, el cronómetro de un toro con huevos enormes. La universidad ardiendo. La llama –¿qué es?– no es camélido aquí. La llama no es toro, huevo de triceratops. No la gallina propiedad de un gigante. Huevos de oro. La universidad ardiendo, una pinza y qué más. De oro. Acecha. Su oro. Pico robot de cigüeña. Acecha. Y piensa. Y punza. Una pinza quirúrgica sacando el vidrio. No mirada de un ángel viejo, el ojo explotado –la sombra de un mendigo– que pasaba por allí. Dientes de ceniza. Dientes poco antes dos fénix luminosos. Belleza del vuelo cuando sube por el ojo –es un vehículo– y lo incuba: no parece ya un ángel, sí una cigüeña. Viene la zancuda, se devora al Fénix –una carpa coi roja o uno de esos dientes, sí filo, sí ruta–, y luego empolla un huevo del que nace un hijo. Le llamaremos humo. Le llamaremos automóvil aparcado en la universidad. El automóvil volviéndose un minúsculo vidrio. La política de la detonación, la música celeste que dejaron levitar, como si llevaran un jilguero: el momento en que el jilguero convulsiona y muere, al interior de una mina, porque viene el grisú. Un auto-bomba, una pequeña mina de oro, pero el grisú es negro. Los trozos de vidrio enterrados en la carne son un beso de carbón, una estrella de ceniza que llamaremos poema: la política del asesino circunscrita a la humanidad, las humanidades ardiendo, uñas de arena derretida en la cara: la réquiem coral cara al golpe y al disparo: mientras somos jóvenes –gaudeamus igitur–, no seamos graves.

publicado en Periódico Literario CARAJO Chile 
--> Ir a su pagina de  Fb

                                                -------------------

PEDRO MONTEALEGRE en Universidad Chile publicaciones


PENITENCIA

Caigo
de cara en tu charco
Mis rezos son musgos flotantes
que miras extasiado desde el cielo
Retorno de rodillas a la urbe que me diste
Me vuelvo estaca, poste de luz, no puedo conmigo
y me das la cojera. No me mendigo a mí mismo
para encontrarte entre todos los cartones
Quizás si me invitas cerveza
hablemos de gloria y redención
Cuando esté borracho convénceme de lo que quieras.

PISAS MI ESPALDA
Ya no
duermo en la
memoria del paraíso
tal vez de una calle
donde los niños agitan
su corazón como basura
Ya no lustro los silicios de la lluvia
Putrefactos los peces de la conciencia
no son una pared en la que rayes
garabatos y corazones anónimos
Y yo no soy un muchachito que por gloria
se subiría al auto de cualquiera.

LOS POSESOS

... A Quercipinion
No es malicia
que luzcamos placentas al salir de la misa
mientras adúlteros y extasiados
lamemos los cirios del último sacrificio
Es delicia
que desde el fondo de la lápida
en la pared más oscura de la iglesia
abramos las piernas a los demonios
y clavemos entre ellas la cruz.

SALMO HÚMEDO

Si yo te regalara esta lluvia y bendijera las vertientes que fluyen de ti, sólo así la humedad me daría tu inocencia; la tormenta vararía en los corales de mis brazos, si no te regalara. Si yo me volviera acaso un pez en tus manos, un charco transparente que te moje sólo a ti, el sonido del delfín no sería necesario: sólo la caricia de mi lengua te estremece. Mi desnuda suplicante, que te vuelves olorosa como un limón partido en cuatro, como una jaiba que encumbra su poder de oleajes, si te partieras en mi boca como una grosella, cerraría los ojos; dormiría en mi muerte; abriría tus ramajes, treparía hasta tu copa y bebería las luciérnagas que habitan en tus dedos.

SALMO SUICIDA

Lanza al aire tus esferas del escándalo. Se ríe de sí mismo cuando explotan en la nada y se vuelven nueces o pájaros nocturnos. Sus ojos ladran como un perro enfermo; sus manos son dos hechiceros sobre el fuego; su voz no existe; su cuerpo repta como un galápago a la espuma. Helo aquí, saltando hacia la hoguera: hierve su saliva como un pez sobre el salar; cruje su diafragma con sonido de viento. El arlequín, el arlequín está abierto. Aún sonríe, de cara al polvo, entre tus esferas apagadas.
de Santos subrrogantes (Valdivia, Universidad Austral de Chile, 1999)

GÉNESIS

Comencé como un doble. Negando y negado, al renacer tanto higo
y no madera de su árbol, la cerveza y no cebada de una espiga, una sola,
y el alma en almácigos con la voz de mi mortal, con el pie de mi inmortal,
con el agua por delante: una fuente en el mundo y dios todo para mi sed.
Comencé las ilíadas sin parte, ni linaje.
Así me despedían: blanco entre las sábanas colgadas al aire
y hambriento por la forma, la verdad de un leño ardiendo: un fénix
con su pico atragantado de cenizas. Yo el funesto de los ojos
arrugados como vientres. La mancha sin causa en la madera fosilizada:
tu huella, la mía, formando un mosaico. Un vitral que consagra
tu memoria a una imagen. La nave de un templo que guarda los deudos:
mi cirio goteando tu poco de muerte.

PADRES

No venía al caso gritar, escribir, morir con el tinte
del amnios en nuestras caras: sí hallar a los hijos
que enredaron su planta en la misma hiedra
que nos hizo caer. Hablarles al oído: su sueño
tornándose un estado de gracia.
O que fueran las horas estos hijos de leche.
Les pedí que levantaran la hojarasca,
que me vieran las piedras: mi corazón allí,
el ramaje, la espesura. Ellos se levantaron,
sus ojos de arena. Ellos me dijeron
que mantenga la mirada. Y yo les mostré
nuestras barbas de padres.
Y ellos nacieron de nuevo,
pero de pie.

HERMANOS
1
Caían verdes los niños. Yo era uno de ellos,
buscando el molino, la memoria de verse
como una espiga más sobre el viento. Otra piedra
que ponga su peso en la memoria: renaciendo
la voz y el miedo a los rastros. Las estrellas dispersas
en medio de la taza, vestidos de blanco, rezando a las frutas
para que abran su estigma como un poco de voz.
Caían verdes los niños. Y los padres trenzaron
la niebla del mediodía, rompiendo ese vidrio.
Nacieron de las flores, a la espera del vuelo
que los hizo siemprevivos, sin rayo, ni lluvia.
Y yo supe que la vida es un cerco de líquenes
y que las horas son hermanas que peinan sus muñecas.
Caían verdes los niños: mis manos de aserrín,
cayeron después y no alcanzaron a recogerlos.

OFERTORIO
3
El camino hacia tu infierno está lleno de avellanas:
caminando me llevo a la boca algo de ellas.
¡Son mis pies los que dejan esta huella en el carbón!
Yo prefiero ser tu látigo, aunque no pondré mi rostro
en tu esponja de vinagre ni en tu paño de ramera.
¡He hurtado las monedas como todos los muchachos!
El sudor de mi mano tiene espumas de mar,
y mis dedos son finos como un hilo de seda.
¡Deja mortalizarme! Yo no quiero ser Midas,
no pretendo que mis dedos vuelvan oro cada cosa.
Córtame las plumas, que prefiero embriagarme:
dame un vaso y acompáñame. No pretendo ser Dédalo,
sino un ángel borracho que te beba como un hombre.
4
No pretendo esta miseria: yo no soy tu ciudad.
Ponte en cuatro, que aparezco; en setenta veces siete.
En tres ejes tu gloria se jura perfecta.
Tiene voz de niñita. Pero un niño como yo
va buscando sus heridas: aunque tú eres mi padre,
aunque yo soy el tuyo, no me seas vendado.
No me sean tus ojos quemados con carbones:
esta gloria no es un beso entre niño y niñita.
Camino con todos adonde las calles se repartan,
acaso como un delta, el mismo río que te nombra.
Así fueran los siglos un trigo para aves,
yo soy tu amortajado -¡Dime, tú, en qué vientre!-
tu piedra, como Biblia, transparente y único,
bajo un mar de medianoche. Pero no tu ciudad.

ANDRÓMEDA

Dijiste que hagamos otro padre sobre la tumba; que veamos los lirios
como cuando se humedecen las enaguas de tu madre alrededor de la noche.
Pero tu madre se contenta con cerrar los ojos, amarrarnos a la roca
con sus cabellos de madre, lo mismo que amarrara un ahogado a una burbuja.
Y por más que lo pidas, no vendrá ni un nautilo a apoderarse de tu cabeza,
ni me hará menos libre del semen de mis hermanos. No verá esta rompiente,
ni blancos los nudos de espuma en la recogida. Menos confundirá
nuestras entrañas con algas: los ojos de mi padre tras la impureza de la ola.

LA LLAMA

Tengo fiebre y tu mano me fue helada: era tuyo este signo de mi espanto.
Tengo muerte, y tu mano me fue canto, y me ciegas con tu ojo, y soy la nada.
Tu signo es como vaso, y lleva un signo, más otro por ventura de tu abrazo,
sin fin, en la ceniza yo lo cazo; y el rostro -que es el mío- le persigno.
Por más fría que estuviese tu mano, tu signo es mi retorno, y yo me agacho,
aunque ardiente en tu beso, lo reboto, y retrocedo al beso de mi hermano:
el signo de mi espanto era un muchacho, mirando cómo humea su Dios roto.
De El hijo de todos (inédito)

LA MORADA
1
No trates de hacer tu cama sobre el frío, que los gorriones dolerán:
yo tengo en mi casa unas jaulas con gorriones y se morirán todos
si es que tienes frío: y las jaulas torcerán sus barrotes sobre mi cara
si es que no te prevengo, si es que yo no te tapo con un trozo de pan.
Sobre un gorrión dormido en la estrella polar, yo no haré mi cama,
y no me haces caso. Tú no me sigues y caes sobre el viento,
y le mendigo a la noche un pedazo de cobija. Y te vuelves morado.
Le mendigo a los perros un trozo de piel para no ver tus dientes.
No trates de hacer tu cama sobre el frío ¡No estaré para lavarte!
No estaré para darte el vapor en la frente, leyéndote las aguas.
No estaré para contarte la saga de mis padres que un día partieron
a la aurora boreal -más allá de estos pastos- con zapatos de hielo.
Yo tengo en mi casa unas jaulas con gorriones y se morirán todos
si es que yo me olvido y no fundo los zapatos que tú te pusiste.
2
Yo tengo en mi casa una estrella de mar. Yo mismo la busqué:
puse aire en la alforja y fui a lo abisal a encontrar esa estrella,
porque la quería en tu barba, para que me vieras la albura
por debajo de la ola: yo quería también que tocaras la medusa
que me late acá adentro.Y si era dado de que a ti te gustara,
si es que te araba esa estrella y te la guardabas al fondo,
no tendríamos frío y cantaríamos la espuma igual que delfines.
Me dirías lo mucho que sabe una sal en los ojos: el mar,
ese ojo que espera tragarnos como yo. Tan igual. Otro ojo:
y espero tragarte. Y espero que sientas la estrella marina,
porque mi casa es la estrella, porque mi casa es el mar.
Y espero que haya un mar que te extienda hacia adentro.
3
Yo tengo en mi casa una página de libro: y tú lees y lees,
y como si fuera metáfora, veo que vas por el borde de una hoja,
como si fuera por el borde del tintero celeste, del mismo
que marca tus huellas y deja una estela de su propia saliva.
Digamos que tú te querías celeste, porque la tinta lo puede:
te quería en la impudicia, con la hombría de mi esposa.
Tu longitud de niño que se tienda en la tinta igual que en su cama,
y por más que chapotee, no vea reseca ni oleada su cal.
Pero no quieres leerte en mi casa, y te leo: asimismo te abro.
Imagino el jardín y las manzanas podridas por tanta llovizna.
A ti no te importa, porque vas colocando sobre ti las manzanas,
y las cuentas de a una mirando lo que hago. Y yo no hago más
que imaginarte -y te leo-; te lavo -y te leo-; y te quito el barro,
porque en mi casa no hubo barro más que yo y mi tinta.
Y lo sabes bien, y por eso vienes sobre un insecto y cuidas
que la tinta se espese. Y que yo me espese. Y me quede quieto.
4
Yo tengo en mi casa un puñado de hojas, y veo que el día
me las hace tierra. Yo veo que el día desnuda su esqueleto,
y las vuelve óxido. Y a ti no te importa porque vas desnudo:
tu nervadura articula el lenguaje del silencio. Y sabes que ella,
la muerte redonda, cabe en el clavo que afirma mi casa:
un pilar, una esquina, el cajón de un mueble. Y tú vas desnudo,
porque la muerte es el ropaje que no logra cubrirte,
así como mi casa me cierra los ojos y roza mi mejilla
con el mismo soplo con que apaga la vela. Yo tengo en mi casa
un puñado de hojas y vas con tus párpados y ya las barres.
Y todo el misterio es claro como un huevo, y la cáscara de calcio
te será nutritiva si la mueles con las palmas. Y todo el misterio
es tu voz de muchacho, tus cimientos de muchacho: esas manos
que saben tomar el insecto de la muerte y treparlo por los dedos
hasta que vuele a la bujía. Mi casa es la bujía. Y adentro te llamo.
(inédito)

28/1/14

Poesía visual chilena



Christopher Oliver Leon se define como un artista del escape: abandonó Santiago de Chile para irse a Ancud hace dos años y actualmente trabaja en Fundación La Fuente promoviendo la lectura en niños. Además de collages, realiza arte callejero. Sus proyectos para el futuro son construir la Universidad Jack Kerouack para las artes subterráneas, retirarse al campo, y escribir novelas al estilo de Knut Hamsun.

--> más info AQUI

1/10/12

Juan Castillo. Instalación. Santiago de Chile


Juan Castillo inaugura nueva muestra en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende

castillo-web-700x318
El artista chileno radicado en Suecia expondrá "Otro día", instalación que registra su paso por Islas Canarias, Antofagasta y Santiago, desde el próximo 16 de agosto. El ex integrante del CADA asegura que la "forma de entender el arte" del colectivo de los '80 sigue presente en su trabajo.

Ex miembro del Colectivo de Acciones de Arte (CADA), para crear su obra recorrió las Islas Canarias en España y Antofagasta y Santiago en Chile entre los años 1990 y 2009, donde capturó paisajes, rostros y sueños de hombres, mujeres y niños.El artista chileno Juan Castillo inaugura su nueva exposición en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, donde retrata el paisaje geográfico y humano de las ciudades que recorrió.

La exposición se llama “Otro día” y es una instalación donde el artista confronta testimonios, iconos de madera y yeso, fotografías e intervenciones sobre periódicos, que como el mismo artista señala, son “miradas” que reflejan diversos tipos de vida, mapas de ideas y sentimientos, a través del rostro.

“Me interesaba mucho ver que a determinados paisajes le corresponde un rostro, hay un rostro que está detrás. Y para mí, la otra relación con el paisaje es que el rostro es como un mapa. Cuando veo un rostro, me sugiere miles de ideas”, dijo al programa Vuelan las Plumas de Radio Universidad de Chile.

La exposición se inaugura el 16 de agosto y cuenta con un registro que se realizó en video y fotografía. Entre los más de 120 retratos seleccionados inicialmente, doce forman parte de la instalación.

Juan Castillo, artista visual residente en Suecia, fue parte del reconocido Colectivo de Acciones de Arte, una agrupación de artistas visuales, escritores y sociólogos entre los que se encontraban Diamela Eltit y Raúl Zurita, entre otros, con quienes realizó diversas acciones de arte e instalaciones en Chile y en el extranjero.

Estos artistas plantearon la necesidad de ampliar los espacios de acción y creación, por lo que fueron incluidos en la llamada “Escena de Avanzada”, que pretendía modificar las estrategias discursivas del arte en Chile.

Para Castillo, el CADA es una forma de entender el arte a través de las instalaciones y la interdisciplinariedad que sigue vigente en su obra: “El CADA es una práctica, una forma de entender el arte que en algunos aspectos todavía sigue vigente en mí. Hay ideas que estaban en la base del CADA que me siguen interesando, como la interdisciplinariedad en las propuestas y el trabajo colectivo. Siempre estoy abierto a ese tipo de experiencias”, explicó.

La exposición “Otro día” se podrá visitar desde el 16 de agosto hasta el 2 de octubre 2012 en el Museo de la Solidaridad Salvador allende. Santiago de CHILE.
http://www.mssa.cl/

10/3/12

Enrique Lihn. Porque escribí



A Cristina y Angélica

Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces

De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.

--------------------------


Enrique Lihn (Santiago, 3 de septiembre, 1929 - Santiago, 10 de julio, 1988) es alguien de quien uno debiera escuchar hablar mucho mas seguido, puesto que el fue poseedor de grandes intuiciones, pero bien, algunos poetas terminan convirtiendose en postales, así que quizás el desconocimiento general no sea una cosa tan mala despues de todo!
Este es uno de sus poemas mas célebres en el cual Lihn duda acerca de la utilidad de su oficio de poeta y de la poesía misma, dejando entrever através de este proceso, lo que ésta puede llegar a mostrar y desatar.

(el cuadro al final de la presentación es del pintor realista Jean-François Millet)

4/5/11

Gonzalo Rojas, 20.12.1917 --- 25.04.2011



Muchachas


Desde mi infancia vengo mirándolas, oliéndolas,
gustándolas, palpándolas, oyéndolas llorar,
reír, dormir, vivir;
fealdad y belleza devorándose, azote
del planeta, una ráfaga
de arcángel y de hiena
que nos alumbra y enamora,
y nos trastorna al mediodía, al golpe
de un íntimo y riente chorro ardiente.
---------------------------

La loba

Unos meses la sangre se vistió con tu hermosa
figura de muchacha, con tu pelo
torrencial, y el sonido
de tu risa unos meses me hizo llorar las ásperas espinas
de la tristeza. El mundo
se me empezó a morir como un niño en la noche,
y yo mismo era un niño con mis años a cuestas por las calles, un ángel
ciego, terrestre, oscuro,
con mi pecado adentro, con tu belleza cruel, y la justicia
sacándome los ojos por haberte mirado.

Y tú volabas libre, con tu peso ligero sobre el mar, oh mi diosa,
segura, perfumada,
porque no eras culpable de haber nacido hermosa, y la alegría
salía por tu boca como vertiente pura
de marfil, y bailabas
con tus pasos felices de loba, y en el vértigo
del día, otra muchacha
que salía de ti, como otra maravilla
de lo maravilloso, me escribía una carta profundamente triste,
porque estábamos lejos, y decías
que me amabas.

Pero los meses vuelan como vuelan los días, como vuelan
en un vuelo sin fin las tempestades,
pues nadie sabe nada de nada, y es confuso
todo lo que elegimos hasta que nos quedamos
solos, definitivos, completamente solos.

Quédate ahí, muchacha. Párate ahí, en el giro
del baile, como entonces, cuando te vi venir, mi rara estrella.
Quiero seguirte viendo muchos años, venir
impalpable, profunda,
girante, así, perfecta, con tu negro vestido
y tu pañuelo verde, y esa cintura, amor,
y esa cintura.

Quédate ahí. Tal vez te conviertas en aire
o en luz, pero te digo que subirás con éste y no con otro:
con éste que ahora te habla de vivir para siempre
tú subirás al sol, tú volverás
con él y no con otro, una tarde de junio,
cada trescientos años, a la orilla del mar,
eterna, eternamente con él y no con otro.

26/9/10

Lorena Tiraferri. Poeta chilena



El otro lado


Hoy día no tengo amigos ni calzones que ponerme
todo lo exacto lo encerré en un refrigerador no frost o sea relleno de musgo.
Mi vecina sigue vestida con naranjas de hielo nos quitamos el saludo
para darle algún drama a nuestras vidas.
Me enamoré de dos amantes que se aman con locura
en un cuarto en que sólo caben ellos.
No sé porqué estoy sin mis amigos si mis amigos no los conozco
no se presentan tal vez me he cruzado con ellos en la calle
y les bajo la mirada para soñar que dormimos apretados
que son mis novios difuntos o mis compañeras de espejo
cada una con el suyo
cada una viendo sus labios pintarse moraditos tocados para menstruar
y fumamos ahogadas en ese baño:"te quiero jorge aunque te acostís con el pera".
Creo que mis amigos caminan por trapecios a pesar de mi vértigo
me conversan al oído sus ganas su saliva de tierra no saben que estoy del otro lado
puedo morirme de la risa esconder las manos y perderlas
como el chupete que busco busco enojarme pedirme perdón.
pero mis amigos están ocupados se rascan la espalda los unos con los otros
pelean la historia maldita se juntan en el mismo lugar
para sentirse saber que no están solos
que siguen siendo buenos amigos.

Esos mismos son los míos
sólo que ninguno de ellos lo sabe.
Tampoco me atrevo a decirlo.

* Lorena Tiraferri (Santiago, 1965). Psicóloga con Post título en sexualidad y pareja. En el año 2003 participa en el taller literario de Alejandra Basoalto. Entre el 2003 y 2007 asistió a talleres de Floridor Pérez. Fue publicada en la antología poética NUNCA/NUNCA (Santiago: Lingua Quiltra, 2008) y posee una plaquette de adelanto, La Cuerda (Santiago: Fuga, 2008). Actualmente tiene en proceso de publicación dos libros: La cuerda y Cama de arroz.


10/1/10

Teresa Wilms Montt


...Tristes somos aquellos que no hemos nacidos de los dioses
Teresa Wilms Montt

Teresa Wilms Montt es sin lugar a dudas una de las más emotivas escritoras chilenas, su letras desbordan belleza y sangre, es una escritora poco conocida, tal vez por su estigma de venir de una familia acaudalada, como lo fue Vicente Huidobro, su amigo. Teresa escribía bajo el seudónimo de Teresa de la +, porque llevaba como carga, su personalidad independiente, creadora e intelectual, cualidades muy mal vistas en esa época, ella rompió esos cánones, como muchas otras mujeres, pasadas al olvido. Teresa Wilms, perfecta en su belleza y perfecta en sus emociones, una mujer nacida en un país equivocado, en el tiempo equivocado.
(comentario de Ignacio Briones)

Páginas de Diario

Este es mi diario.
En sus páginas se esponja la ancha flor de la muerte diluyéndose en savia ultraterrena y abre el loto del amor, con la magia de una extraña pupila clara frente a los horizontes.
Es mi diario. Soy yo desconcertantemente desnuda, rebelde contra todo lo establecido, grande entre lo pequeño, pequeña ante lo infinito...
Soy yo....
Teresa de la +
más sobre esta poeta aquí.