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30/10/10

Sylvia Plath


Si pudiera sonreir la luna, se te parecería.
La misma impresión dejas
de algo hermoso, mas aniquilador.
Ambos gustáis de pedir la luz prestada.
Su boca en O se lamenta del mundo: la tuya no se inmuta.

Convertirlo todo en piedra es tu primer don.
Al despertar, me encuentro en un mausoleo: asimismo aquí estás tú
golpeando tus dedos sobre el mármol de la mesa, en busca de
cigarrillos,
tan malévolo como una mujer, no tan nervioso, y
deseando decir algo para lo que no hay respuesta.

Tambien la luna humilla a sus sujetos,
pero resulta ridícula de día.
Tus insatisfacciones, por otra parte,
con amorosa regularidad llegan a mi buzón,
blancas y en blanco, expansivas como monóxido de carbono.

No hay día en que me libre de tus nuevas,
paseándote por África tal vez, pero pensando en mí.

Sylvia Plath

28/12/08

Canción de amor de la joven loca. Sylvia Plath


“Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopar la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna,
me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).
Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.
Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente)

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente). "